BCCCAP00000000000000000000758

CAPfTULO VI DESPUES DEL 18 DE JULIO La jornada del «milagro de la forma» no pasó sin más. Aquello dejó una larga y confusa estela; o, como decimos en caste– llano castizo, aquello «tr~jo cola»... Algunos, a partir de entonces, sospecharon más que nunca de Gara– bandal (ya hemos visto la actitud en que se plantó en seguida la Comi– sión); otros, en cambio, creyeron más que nunca en él. Y ocurrió por primera vez (o con una intensidad hasta entonces des– conocida) algo lamentable: la división del pueblo en opiniones encon– tradas, un cierto enfrentamiento de las familias de las videntes y hasta choques de antagonismo entre éstas. Tenemos para esos días que siguieron inmediatamente al 18 de julio una preciosa fuente de información en las notas del abogado de Pa– lencia don Luis Navas Carrillo. Aunque él habla con suma discreción y delicadeza, no es difícil detectar en sus apuntes que había por el pue– blo una verdadera Efervescencia de comentarios y actitudes «Sobre las once de la mañana del jueves 19 de julio (día de sol y bastante calor), marejhé a Torrelavega para llevar al tren a mi madre, a mi hermana y a una polaca, de nombre Sofía, perteneciente a la no– bleza de aquella nación, pero que hoy se encuentra en el exilio, viviendo en Madrid. Yo había tenido trato frecuente con ella durante los días

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz