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Se fue con prisas a la montaña 383 vocalizaba mal, sobre todo en las avemarías, y me hacía recordar a ciertos sujetos que rezan desde los púlpitos como si tuvieran prisa por acabar. En cuanto a la puntualidad, no es una cualidad que las carac– terice; bastantes veces, bien a unas bien a otras, las he visto llegar tarde a la iglesia... Asistí a dos rosarios de Jacinta en el "Cuadro", a las seis de la mañana, y aparte el gran sacrificio que supone a sus años levan– tarse tan temprano, su oración no tenía nada de especial; con frecuencia se le abría la boca y bostezaba 36 • »En definitiva, me parece que e~tas niñas, fuera de sus visiones, en nada se distinguen de las demás niñas del pueblo, y no "contagian" de nada que no sea natural, cosa que extraña no poco a mucha gente. »Tampoco son ninguna excepción por lo que se refiere al trabajo de cada día. Recuerdo que una madrugada nos habíamos acostado a las seis, con plena luz, y a las diez ya estaba María Dolores en la iglesia, asistiendo a misa; poco después la sorprendí en repetidos viajes que hacía del prado a su casa, llevando sobre la espalda enormes coloños 37 de yerba; pude así sacarle unas fotos llenas de colorido y tipismo, cosa que no logró don Miguel Martínez del Cerro, catedrático de Cádiz. »La noche de este día 17 noté la falta de Mari Loli en el rosario. Cuando salimos, su madre la andaba buscando con aire preocupado ... Un joven y yo subimos hasta los Pinos, por si acaso se encontraba allí siguiendo alguna "llamada"; pero allí sólo estaban los nueve árboles, como centinelas de la noche. De vuelta al pueblo, María Dolores había aparecido ya, en casa de unos amigos de Aguilar de Campoo, donde, enfrascada en la conversación, se le había pasado el tiempo sin darse cuenta. Su padre la riñó y castigó; me apenaba ver el semblante entris– tecido de aquella pobre criatura, instrumento de que se había servido la Madre para darme tantas y tan inmerecida::; muestras de amor; pero ella debía de comprender las razones de su padre, pues si su rostro apa– recía nublado, no se descubría en él nada de protesta ni rebeldía frente a aquél que así ejercía su autoridad.» 36 Según queda ya advertido en otro lugar, sólo los despistados en las «vías del espíritu» podrán escandalizarse ante tantas «debilidades» de las niñas... Algo básico en Teología es que la Gracia no destruye la Naturaleza. Ni la destruye, ni la cam– bia... de golpe. Y la situación de nuestra naturaleza es bastante lamentable... Las gracias especiales que un alma recibe (aun las muy especiales, como las que se suponen en Garabandal), crean ciertamente una necesidad o exigencia de «cambio», de ir a más y mejor; pero no lo dan ya hecho... y el alma puede responder en muy diversos tonos de «fidelidad». -«Pero esas niñas, después de tanto tiempo de familiaridad con la Virgen, si de verdad fuesen auténticas ,sus "apariciones" tendrían que ser muy otras.» -De verdad estuvieron los apóstoles en familiaridad con Jesús durante más tiempo, unos tres años, y a la hora de irse El, ¿cómo eran ellos? Si alguno no lo sabe, yo le puedo ofrecer datos. No· se pretende «consagrar» a las videntes, que tenían sin duda muchos lunares; se pretende sólo decir que de sus reales o aparentes fallos y miserias no se puede sacar prueba decisiva contra la verdad de lo que ell1:.s decían tener y tantos otros pudieron comprobar. · 37 Palabra de mucho sabor santanderino: es una carga dispuesta en forma de haz, y que una persona lleva sobre la cabeza o a las espaldas; se dice coloño de leña, coloño de yerba, coloño de varas o de puntas de maíz...

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