BCCCAP00000000000000000000758

382 Iglesia cató[ica lo de apostólica y romana. Asimismo, introducían una innovación en ciertas invocaciones finales: en vez de decir "Nuestra Se– ñora Bien Aparecida, Reina y Patrona de la Montaña", decían " ... Reina y Señora de todo lo creado" 34 »A mí, ese título universal me hacía sentir como si la Madre llamara a todos sus hijos... y diera a entender que sus mensajes y cosas no tenían carácter restringido ni localista.» Aún hubo más en aquella prolongación nocturna de la jornada del 16 de julio. El señor Navas Carrillo termina así sus anotaciones: Saqué la conclusión de que la mera curiosidad, si bien puede ser al principio el motivo determinante de la subida a Garabandal, pronto entra en quie– bra, por no tener allí lugar apropiado; lo que allf:se respira, va llevando poco a poco a la oración y el sacrificio, hasta gustar la paz y la serenidad de ese pequeño Tabar 35. * * * El día 17, martes, la llegada de forasteros adquirió un ritmo impre– sionante, como es de suponer, y el pensamiento de todos estaba en lo que iba a ocurrir el día siguiente, según el anuncio de Conchita... Pero nuestro abogado de Palencia parece que dedicó las horas de ese día a reflexionar sobre la extraña «normalidad» de unas niñas que llevaban ya más de un año metidas casi a diario en la «anormalidad» de los más desconcertantes fenómenos. · «-Hablando con el señor cura del pueblo, me dijo que acababa de recibir el informe, totalmente favorable en este sentido, del neuropsi– quiatra de Barcelona, don Ricardo Puncernau. (Este doctor, durante varios días había tratado a las niñas, por separado y juntas, había pa– seado con ellas, les había expuesto sus dudas y sus ideas, que ellas recibieron siempre con toda amabilidad y naturalidad.) »Mis apreciaciones se reducían a observarlas, sobre todo cuando jugaban con otras niñas. Me hizo gracia cómo Mari Cruz llegaba a pegar a una niña que la estaba molestando, si bien es verdad que le pegaba con cierta blandura y sólo en la medida necesaria para que ella desis– tiera de su molesta actitud. »En los rezos que hacían estando normales, tampoco advertí nada especial; incluso me daba la impresión de que Conchita, por ejemplo, 34 Desde los días del santo obispo de Santander, don José Eguino Trecu (t 1961), se había establecido en las iglesias de la diócesis la práctica de concluir el rosario con la invocación (tres veces repetida y seguida cada vez de un avemaría) de Nuestra Señora Bien Aparecida, Reina y Madre de la Montaña, ruega por nosotros. A dicho obispo se debió que la Virgen con ese título de «Bien Aparecida» fuese proclamada Patrona de toda la tierra de Santander, donde abundan los santuarios marianos; el de dicha advocación se levanta en una hermosa altura sobre el curso del río Asón, con vistas a Udalla y Ampuero, y lo atiende una comunidad de PP. Trinitarios; la imagen, de escaso valor, fue llevada a la capital de la Montaña en los últimos años de monseñor Eguino Trecu, para su coronación canónica solemne. 35 El monte Tabor, en Palestina, pasa comúnmente por ser el monte de la Trans– figuración del Señór, en cuya «gloria» fueron graciosamente introducidos tres de los apóstoles.

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz