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Se fue con prisas a la mo<ttaña 381 «Celebramos la festividad de Nuestra Señora del Carmen; pero sin misa, porque en dicho día tocaba tenerla al ¡::ueblo de Cossío. Esto me hizo estar pendiente de la comunión del ángel, pues al no haber sacerdo– te que repartiera la comunión, bien podía esperarse que viniera él, como otras veces, a dársela a las niñas. »Subí temprano a los Pinos; gozábase allí de maravillosa vista y de agradable temperatura, pues era un día de pleno sol. .. Mir.ando hácia abajo, divisé a una de las videntes, sin distinguir bien cuál de ellas, sentada en el "Cuadro" y acompañada de dos o tres personas. Supuse que se trataba de la esperada comunión, y ba:é apresuradamente ... Era Mari Loli, que estaba en el rezo de su rosario matinal; me uní devota– mente a aquel rezo y esperé.. . No hubo nada, y bajé al pueblo; me en– teré pronto de que Conchita no había subido a los Pinos, como yo lo había esperado, por haber comido descuidadamente un poco de pan; pero que subiría horas más tarde, hacia la una. »La acompañamos allá. Comenzaron a aparecer algunas nubes por el cielo, mientras esperábamos; rezamos una estación a Jesús Sacramen– tado... ; luego un rosario entero ... ; algunos pajarillos que revoloteaban por allí, nos acompañaban con sus cantos ... »El sol se iba oscureciendo progresivamente, al espesarse las nubes, como se oscurecía mi esperanza de poder contemplar -¡siquiera una vez! - aquel extraordinario fenómeno de las "comuniones místicas", del que tanto había oído hablar... Conchita esperaba de pie, recostada en uno de los nueve pinos que hay allí, guareciéndose del airecillo húmedo que empezó a soplar y que fue tornándose frío .. . El cielo se cerró del todo y el ángel no apareció, a pesar de haberle estado espe– rando hasta cerca de las cuatro de la tarde. »Bastante decepcionado, bajamos al pueb~o para comer; y yo me eché una siesta, en previsión de que luego, muy probablemente, habría– mos de pasar la noche casi en blanco. «El rosario de la iglesia no fue a la hora de los días festivos, sino al oscurecer, como en los días laborables. Y :iada más salir, Mari Loli quedó en éxtasis junto a sti casa, acompañada de Jacinta... » Lo que siguió, ya nos es conocido, por haberse repetido tantas veces: vueltas por las calles del pueblo, maravillosas· subidas y bajadas por el camino de los Pinos (de frente, de espalda), rezos, cantos, dar el cruci– fijo a los circunstantes .. . Como casi siempre, la cosa acabó en el pór– tico de la iglesia, y de este final dice don Luis Navas: «Es una escena conmovedora, que llega a b más hondo del corazón, cuando estas niñas, con sonrisas angelicales, totalmente transfiguradas por una radiante belleza, irguiéndose levemente de puntillas, ofrecen sus dos mejillas al beso de la visión... ; y después de esto, alternándose, una levanta a la otra en brazos sin esfuerzo alguno, para llegar hasta la misteriosa aparecida, y nuevamente besar y ser besadas... 33 »Antes, a continuación del rosario, las ni: í.as rezaron el credo; y, como de costumbre, siempre que lo rezan en éxtasis, añadieron a lo de 33 De estas actitudes, que se debían sin duda a ::¡ue la Visión se elevaba de pronto sobre ellas, y ellas la querían alcanzar para darle un último beso, existen varias tomas fotográficas hechas por aficionados.
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