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380 «responsables»: temblaban ante la posibilidad de una nueva concentra– ción, seguida de fracaso. ¡Tenían demasiado viva en la memoria la jor– nada del 18 de octubre! Se lee en la página 56 del diario: « Yo escribía cartas; pero don Va– lentín, que dudaba si vendría el milagro, me dijo que no escribiera nin– guna carta más, que a lo mejor no venía. Y había un señor en el pueblo, Eustaquio Cuenca 29 , que me decía igual que don Valentín, que no escri– biera más cartas, y yo les decía que a mí me lo había mandao 30 la Virgen y el ángel, que anunciara el milagro; pero la gente del pueblo no lo creían.» 31 * * * Como podía suponerse, días antes del 18, que aquel año cayó en miércoles (como en miércoles había caído también el tan señalado 18 de octubre anterior), empezó la afluencia de forasteros a Garabandal. Bas– tantes planearon el viaje, aprovechando el fin de semana precedente, y así, fueroh no pocos los que llegaron ya el sábado, día 14; entre ellos estaba nuestro conocido abogado de Palencia, Luis Navas Carrillo, que esta vez subía acompañado de su anciana madre. To.dos pudieron asistir aquella misma noche a un largo, interesantísimo y movido éxtasis de Mari Loli. .. ; pero esperaron en vano a que se produjera el de Conchita, a quien no le faltaba ningún sábado. Cuando se retiraban a dormir, eran las cinco de la mañana del domingo. Y tuvieron que levantarse bien pronto, pues la única misa del día, celebrada por don Valentín, estaba anunciada para las nueve. La falta de descanso por la noche, trataban de suplirla, los que podían, con largos ratos de siesta. Durante toda la jornada dominical continuó la llegada de forasteros. Don Luis Navas recuerda que a primera hora de la tarde, mientras espe– raban el comienzo del rosario en la iglesia, bajo una lluvia fina (el típico «sirimiri» u «orvallo» de la costa cantábrica), se presentaron en el pueblo un buen grupo de personas «que venían de Córdoba y otros lugares, así corno el sacerdote de El Aaiún 32 , que se encontraba acci– dentalmente en el vecino pueblo de Celis». No fue poco lo que tuvieron ocasión de presenciar antes de que acabase la jornada... Pero la del día siguiente, lunes, 16 de julio, tenía un especial relieve, por ser la fiesta de la Virgen del Carmen, Nuestra Señora del Monte Carmelo. Los apuntes de don Luis Navas, referentes a ese día, dicen así: 29 Ya se ha dicho que este señor era un «indiano» del pueblo, con notable relieve en él por su mejor situación económica. 30 Término incorrecto, aunque muy común; debería decir «mandado». 31 Está harto comprobada la actitud de cazurra resistencia con que los habitantes de Garabandal se enfrentaban a los «fenómenos» de las niñas; eran duros de pelar en orden a creer en «la verdad» de aquellas cosas... Uno de estos días de julio de 1962, precisamente el 14, don Luis Navas se dedica a recoger impresiones por el pueblo, «del mayor número posible de personas»; se entretiene .buen rato con la madre de Mari Cruz, quien en un momento dado tiene este desahogo 1 evelador: Yo creo a mi hija cuando dice que ella ve a la Virgen; pero yo no puedo asegurar que ella efectivamente ve a la Virgen. En septiembre de 1963, María, la madre de Jacinta, decía al P. Laffineur: Yo sí creo cuando veo un éxtasis; cuando el éxtasis pasa, ya no creo más... 32 Pequeña ciudad africana en la costa del Atlántico; era la capital de la provin. cia española del Sahara.

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