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Se fue con prisas a la montaña 379 «Ave María. San Sebastián, 10 de julio de 1962. Apreciable don Celestino: Sólo dos letras para decirte 26 que me dijo el ángel que el 18 de este mes me iban a ver la Forma en la lengua al comulgar. Bueno, ya no tengo más. Te quiere, CONCHITA GONZÁLEZ.» El señor Ruiloba ha.bía subido por estos días a Garabandal, cosa que hacía con frecuencia; y al despedirse de Conchita, ésta le entregó, para que se la llevara personalmente, una carta que ella había escrito para el reverendo don Francisco Odriozola, el «factotum» de la Comisión. Plácido cumplió fielmente el encargo; y se enteró del contenido de la carta, porque el mismo destinatario, don Francisco, se la leyó. La carta decía igual que las que ya conocemos; pero añadía unas líneas de vivo apremio a don Francisco para que no dejara de ir a Garabandal el día señalado... «No se preocupe usted y suba, que en el pueblo ni los niños le reconocen ya» 27 • El doctor Ortiz, después de recibir la suya, aprovechó el primer día libre para subir a Garabandal, a informarse mejor de aquello que tan escuetamente le había comunicado la niña. Pudo conversar a solas con ella y le habló en este tono: «-Conchita, no sé si te das cuenta de la importancia de todo esto. Un milagro anunciado a fecha fija es un milagro grandísimo... 28 • -Pues a mí éste me parece un milagruco bien chicu. Más tarde, ven– drá el de la Virgen, y ¡ése sí que será un MILAGRO! Entonces sí que no quedarán dudas. -No sé. No acabo de creer que venga el milagro que dices ... -¿Usted no cree? Pues hágame este favor: usted conoce a don Fran- cisco Odriozola; yo ya le he escrito para que venga... pero, por si no ha recibido la carta, vaya usted en persona a decírselo ... ¡Que no deje de subir el día 18! Que va a ver el milagro; que yo le aseguro que no le va a pasar nada, porque aquí en el pueblo ya no le conocen ni los críos. -Conchita: no sabes lo violento que es para mí ir a decirle a un señor a quien apenas trato una noticia tomo ésta... Además, él es el secretario de la Comisión y sobre todo esto del pueblo está hablando muy mal, pues no cree en las apariciones ... -Si a usted le es muy violento hacer lo que le pido, ¡ofrézcaselo a la Virgen!» A medida que la niña despachaba avisos, y la noticia se extendía, y la expectación aumentaba, iba creciendo el desasosiego en algunos 26 Las niñas, por esta época, eran muy propensas a tratar de tú a todas las personas, en especial a las que encontraban más frecuentemente por allí. 27 Por algunas de sus actuaciones, don Francisco Odriozola tenía pruebas de que allí no se le miraba bien. Conchita trata ahora de darle seguridades, con la indi– cación de que ha pasado tiempo suficiente para que bastantes ,cosas estén ya olvidadas... · 2 • Porque al valor que pueda tener el milagro en sí mismo se añade otro valor de no inferior calidad: el de la «profecía». ·
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