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370 Y yo le dije: -¿Y qué va a ser? Y él me dijo: -Que cuando yo te dé la sagrada comunión, se te verá en la lengua la sagrada forma. Y yo me quedé pensando... 4, y le dije: -¡Si cuando comulgo contigo también se me ve la forma sobre mi lengua! Y él me dijo que no, que no la veía la gente de alrededor; pero que el día que hiciera el milagro, se me vería. Y yo le dije: -¡Pero es chicu! 5 Y él se reía... ; y ese día, después de decirme esto, se marchó. Al día siguiente, como no había misa en el pueblo, después del ro– sario que rezaba yo en el "Cuadro" 6 , fui a rezar _una estación a la iglesia y, sin llegar adentro de ella, se me apareció el ángel, muy son– riente, y me dijo como de costumbre: -Reza el "Yo, pecador..." y piensa que vas a recibir a Dios ... Y luego me dio de comulgar; y me dijo que dijera el "Alma de Cristo" co~ él, y yo así lo hice. Cuando ya di las gracias, yo le pregunté al ángel: -¿Y cuándo va a ser el milagro? Y él me dijo: -Ya te lo dirá la Virgen. Y después se marchó. Esta aparición fue el 29 de junio.» Conchita, que frecuentemente se hace un barullo de fechas en su dia– rio 7, incurre aquí en una abierta contradicción. Acaba de decirnos que este último encuentro con el ángel fue «al día siguiente» del 22 de junio; por lo tanto, no pudo ser el día 29, sino el 23, que aquel año cayó en sábado. Seguramente, su «distracción» se debe a que fue el viernes siguiente, día 29 y fiesta de los Santps Apóstoles Pedro y Pablo, cuando, según nos va a decir en seguida, conoció ella la fecha del «milagrucu». Continúa su narración: « Yo, después de que dijo el ángel que iba a hacer un milagro, se. lo dije a las otras tres niñas, Loli, Jacinta y Mari Cruz; les dije que iba a hacer con nosotras un milagro el ángel. El mismo día, por la noche, de preguntarle yo al ángel que cuándo era el milagro, vino la Virgen; venía muy sonriente, como siempre. Y yo le dije: • La niña queda m:uy sorprendida por lo que acaba de escuchar al ángel. ¡ Nunca se le había ocurrido que la sagrada hostia, tan visible para ellas en sus «trances» de comunión, pudiera permanecer del todo invisible a los espectadores! 5 Por «chico»; la u final en lugar de o es frecuente en el habla de la región. A la niña, el milagro que dice el ángel le parece más bien pequeño, de poco efecto: un «milagrucu», como dirá ella más de una vez. 6 Ya se ha dicho cómo desde el invierno precedente, por encargo de la Virgen, las «niñas» debían ir todas las mañanas a rezar el rosario a «la calleja», cada una a su hora; lá de Conchita era la de las ocho: 7 Téngase en cuenta que lo escribía bastantes meses después de ocurrir lo que relata.

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