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Se fue con prisas a la montaña 365 Según el texto inglés que tiene Carmela Saraco, lo dicho por Loli al P. Morelos (y posteriormente confirmado a ella por la vidente) es esto: «A pesar de que seguíamos viendo a la Virgen -la "noche de los gritos"-, empezamos a ver también una gran multitud de gente, que sufría mucho y gritaba con la mayor angustia... La Santísima Virgen explicó que aquella gran tribulación- que no será aún el Castigo- vendría porque llegaría un momento en que la Iglesia daría la impresión de estar a punto de perecer... ; pasaría por una terribl~ prueba. Nosotras preguntamos a la Virgen cómo se lla– maría esa gran prueba, y Ella nos dijo que "comunismo". Después nos hizo ver cómo el gran Castigo vendrá luego para toda la Humanidad, y que viene directamente de Dios ... En un cierto momento, ni un solo motor o máquina funcionará; una terrible ola de calor se abatirá sobre la tierra y los hombres empezarán a sentir una grandísima sed; buscarán desesperadamente el agua, pero ésta, con tanto calor, se evaporará. Entonces se apoderará de casi todos la desesperación y buscarán matarse unos a otros .. .; pero les fallarán las fuerzas, e irán cayendo por tierra. Será el momento de que entien– dan que ha sido Dios quien justamente ha permitido todo esto. Vimos finalmente una multitud de gente envuelta en llamas. Co– rrían a tirarse en los mares y en los lagos; pero al entrar en el agua, ésta parecía hervir y, en vez de apagar las llamas, era como . si las hiciese arder aún más... · Era tan horrible, que yo pedí a la Santísima Virgen que se llevase a todos nuestros niños 17 con Ella antes de que llegase aquello. Pero la Virgen nos dijo que, cuando ocurra, todos serán ya mayores .. .» Cualquiera puede cotejar estas palabras de Loli con lo que se dice en el Apocalipsis, 16, 8-12, sobre los efectos que producirá el derrame de las copas cuarta, quinta y sexta. Todo esto es sencillamente impresionante. A más de uno le hará reflexionar, para su salud». Pero mucho me terno que bastantes otros .. . Los «carismáticos» del optimismo ante la actual situación de la Iglesia, que en todas sus convulsiones ven sólo «crisis de crecimiento» y detectan con seguridad, no sé por qué signos, la llegada de una «desconocida primavera», invalidarán todo lo ante– dicho como si de una mala profecía se tratara. Una mala profecía de los desfasados y consabidos «profetas de catástrofes»... Don José María Círarda Lachiondo,· er1 el verano de 1968 entra en Santander como nuevo obispo; también hace concebir muchas esperanzas; en diciembre de 1971 se le pasa a la diócesis de Córdoba. Don Juan Antonio del Val Gallo; en enero de 1972 toma posesión de la diócesis de Santander, a la que pertenece y a la que retorna ahora después de un corto episcopado en la zona <le Jerez de fa Frontera como auxiliar del arzobispo de Sevilla. Referente a Garabandal, aunque todos ellos han mantenido oficialmente la pos– tura negativa de la Comisión, sólo dos han luchado en contra abiertamente: mon– señor Pucho!, que creyó haber acabado con Garabandal, y monseñor Cirarda, que con todas sus fuerzas quiso acabar.. . · De su buena intención no puede dudarse; pensaban, sin duda, que estaban pres– tando a Dios un servicio. 17 Bueno será recordar que Loli tenía, por aquellas fechas, unos cuantos her– manos pequeñ.os .

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