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356 separado, se podría explicar; pero que el conjunto de las cosas que aquí están pasando, es muy difícil de explicar humanamente... » De este Padre claretiano habla también Maximina a la familia Pifa– rré, en carta del 25 de mayor: «Un día de éstos, había aquí dos Padres. Uno era teólogo y el otro parecía jesuita, f>orque llevaba esa banda que llevan ellos a la cintura. Iba al lado de Conchita en éxtasis, observándola.. ., y la oyó decir: "Ay, ¿qué dices?, ¿que no es jesuita? .Si trae banda como ellos ... ¡Ah!, es del Corazón de María! ... ¡Ah! , entonces se diferencian en que unos la traen a un lado y otros al otro. No lo sabía... " Conchita -fue ayer al médico, al Dr. Ortiz, en Santander, porque tiene mala una rodilla... Fue donde el médico, porque le dijo la Virgen que fuera, que Ella no la curaba.» ¡Buen dato este último! Por ahorrarse molestias, no hay que andar buscando «milagros» para aquello que normalmente podemos remediar con recursos naturales. Siete días más tarde, el 26, fueron Mari Loli y Conchita las que anduvieron juntas en éxtasis por el pueblo, rezando el rosario, que ter– minó con hermosa salve cantada. ¡Muy natural, pues era sábado, el día semanal de la Virgen! Después de la salve, fueron en piadosa procesión al cementerio .. . También esto debe parecernos bastante natural en un cristiano: «Acuérdate, Señor, de tus hijos e hijas, que nos han prece– dido con el signo de la fe y duermen el sueño de la paz» (Canon romano de la misa) 5 • También el día 31, último del mes, hubo largo rosario por las calles y salve cantada. No cabe duda de que este mes de mayo, el de María, fue en Gara– bandal algo realmente insólito. En muchísimos lugares de España reso– naría cada atardecer aquello del «Venid y vamos todos»: «De nuevo aquí nos tienes, purísima doncella, más que la luna, bella, · postrados a tus pies»; pero de seguro que en ninguno con la firmeza y amplitud que estaba teniendo, jornada tras jornada, en aquel apartado villorrio montañés * * * Y si las hijas de Garabandal estaban así dichosamente pendientes de la Madre, la Madre no perdía el tiempo en su casi habitual estar con las hijas. Es de nuevo Maximina quien nos da algunos datos en carta de 11 de mayo a la familia Pifarré: «Nos hartamos de dar vueltas por el pueblo (siguiendo a las niñas en éxtasis), y todas las noches, o casi todas, rezan el_rosario, y a veces le cantan. , 5 . Este día 26, últim"o sábado de mayo, Conchita recibió nuevamente la comunión por mano del Angel; estaba presente don Guillermo Freudenthal Miret, de Barce– lona, que logró hacer unas hermosas fotografías.
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