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354 «El viernes por la mañana fui yo con Conchita a los Pinos, que ahora muchos días le da la comunión allí el ángel, y ese día, según se la dio, me dice ella: Me ha dicho el ángel que mañana veía 2 a la Virgen a las nueve, y otra v~z a las doce de la noche. Y yo, como ya lo sabía, lo observé, y por el mi reloj, a las nueve en punto tuvo la aparición; a la otra yo no estuve, pero también fue a las doce. Y el sábado también le dijo el ángel la hora, y no le falló nada... » En otra carta de Maximina, ésta dirigida a la familia Pifarré, de Barcelona, y fechada el 22 de abril 3, encontramos más precisiones so– bre punto tan importante: «Hacía mucho tiempo que las niñas no veían al ángel, y anoche, mar– tes, hablaban muchísimo con la Virgen; no las entendíamos, pero se las veía muy contentas, y era que les decía la Virgen que iba a venir el angel todos los días que no hubiese misa, a darles la comunión, y · ellas se ponían contentísimas ... Así que ahora verán al ángel y a la Vir– gen, porque misas tenemos poco más que los domingos. Hoy ya les dio el ángel la comunión a las cinco de la mañana: se les veía pasar (tragar) la forma y sacar la lengua; después rezaron una estación. Todo esto estando en éxtasis. Así que ahora, no sé, a lo mejor tienen todos los días aparición, porque para comulgar tienen que estar en éxtasis; no sé cómo harán, porque es hoy el primer día que les da así la comunión: desde este último verano no se la había vuelto a dar.» Otra carta de Maximina a la familia Pifarré, fechada el 4 de mayo: «El ángel les da la comunión todos los días que no hay misa, y misa la hay pocos días más que el domingo. A la que todavía no se la da es a Mari Cruz: no sé por qué será. Hoy, Loli y Jacinta comulgaron a las seis de la mañana, y Conchita, a las ocho. Miren, es una preciosidad verlas llegar a la puerta de la iglesia: allí les da el éxtasis, se arrodillan y rezan el "Yo, pecador" ... , y terminan con la estación. A mí me emo– ciona verlas. Le decía Conchita al ángel: "Desde el año pasado no has engordado ni crecido nada... " ¡Mire qué cosas de inocencia hablan! » ¡Verdaderamente! En su ingenuidad de pequeñas ignorantes, juz– gando de las realidades del «otro lado» por las que veían en éste, quedan sorprendidas de que el niño-ángel, al cabo de muchos meses de no verle, siga exactamente igual que euando los primeros encuentros. Por su parte, también las notas de don Valentín, que se . reanudan el 12 de mayo, después de un largo paréntesis, van consignando no pocos días el hecho de esas comuniones misteriosas por mano del ángel. Podíamos, pues, definir el «proceso» de Garabandal en estas sema– nas de la primavera de 1962 como un continuo pasar de lo mariano a lo eucarístico, y de lo eucarístico a lo mariano 4 • pero no pudo ser tampoco éste, por lo que luego vamos a ver en otra carta suya; y así concluimos que hubo de ser el de la Semana de Pascua, día 27. 2 «Veía», según el habla de aquellas regiones, por «vería» o veré. ' Repito aquí lo de la nota anterior (1), y añado que esta misma carta no pudo escribirse entera el día 22, Domingo de Pascua: el texto que reproducimos (del original autógrafo, como en el caso de todas las cartas de Maximina a la familia Pi.farré), hubo dé escribirse el miércoles siguiente, día 25. • Si Jo «mariano» venía siendo algo sustancial en toda la marc~a de Garabandal, parece lógico que con la llegada del mes de mayo, «Mes de María», ello se mani-
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