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340 ¿Se debió simplemente a que los planes de Dios no tenían por qué ser los mismos para todas? De sus dones más gratuitos reparte El como le place, no precisamente según méritos. ¿Fue tal vez que la niña, a causa de presiones externas, no puso el debido empeño en corresponder? Ni lo sabemos, ni, probablemente, lo sabremos. Tampoco hemos de juzgar a la ligera... Pero, a título de ilustración, quiero poner aquí lo que una persona de Garabandal escribía a los señores Ortiz, de Santan– der, por los días de la Semana Santa de 1962: «Referente a las apariciones, pues ya saben: igual que siempre... Mari Cruz, en un mes, yo creo que no ha tenido aparición más que una vez, y poco. La tuvo el martes por la mañana, cuando fue a rezar a la Calleja; le dijo que la volvería a tener otra vez el sábado, pero, ya saben, se va a la cama en seguida y, así, no la tuvo. A mí se me hace que tiene explicación. La Virgen, desde primera hora, ha estado pidiendo sacrificio... 5 y Mari Cruz no lo hace, porque a las nueve muchos días ya está en la cama. Así, ¿cómo va a tener aparición? Las otras, cuando les dice que ·la tienen, ya saben, están (en vela) hasta la hora que sea.» Recojo estas observaciones o apreciaciones, bien lo sabe Dios, sólo por lo que puedan tener de enseñanza, sin ninguna desestima para la niña de quien se trata, ni tampoco para sus familiares: éstos pensarían ·que debían proceder así; y ella se creería en la obligación de obedecer... Encuentro pascual con la alegría Nuestro conocido brigada de la Guardia Civil, don Juan Alvarez Secó, dice así de la llegada a Garabandal de cierta visitante: «No recuerdo _bien el día, pero sí lo que sucedió 6 • Yo me presenté en el pueblo por la tarde y fui al bar de Ceferino, que salió a mi encuen– tro, diciendo a una señora: "Aquí está el brigada, que ha presenciado de cerca muchas apariciones ... " Y luego se dirigió a mí: "Esta señora es de Barcelona y quiere que se le explique algo de todo esto ... " Tratándose de aquella señora, yo la saludé respetuosamente y ella me preguntó en seguida si yo creía en tales apariciones. Le contesté que sí y ella lo registró en cinta magnetofónica. Lo mismo hizo luego con lo que decía un pastor de vacas, del pue– blo. Este declaró con toda sinceridad: ".Mire, señora: yo no sé qué es lo que pása, pero desde que he presenciado apariciones, ya no hablo como antes; antes blasfemaba mucho, pero ahora ya no lo hago." La señora hizo también preguntas a un Padre 7 que estaba por allí y registró sus respuestas. Dicho Padre declaró, en confianza y muy con– fidencialmente, que él también creía... » 5 Nueva y elocuente confirmación de tal exigencia de sacrificio la tenemos en estas líneas del diario de Conchita, página 53: «A mí, por Semana Santa, me mandó (la Virgen) que fuera a las cinco de la mañana (a rezar el rosario en «la· calleja»); y así fui, porque la Virgen siempre quiere que hagamos penitencia,»· .. • Fue el Viernes Santo de 1962; día 2Q de abril. 7 Seguramente el padre Félix de Corta, jesuita, de quien se habla luego,

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