BCCCAP00000000000000000000758
Se fue con prisas a la mor.taña 331 La Virgen nos ha avisado, - con ésta, son ya tres veces; ¡ay, Virgen del Carmen, qué pena, - qué pena nos da la muerte! Levántate, Mari Cruz, etc.» 29 • El bueno de Simón terminaba así: «Fue tan grande mi gozo o emo– ción en ese día, que, de no ver a la Virg~n, no lo cabía mayor.» Más detalles de cómo fueron esas horas del 24 y 25 de marzo en Garabandal, los tenemos en una carta que el día 26 empezó a escribir Maximina para la familia Pifarré, de Barcelona: «Las apariciones, el sábado día 24, estuvieron muy bien. Traía Conchita el paraguas abierto, porque nevaba (aunque no cuajó la nieve), y entraba en las casas con él abierto; llamaba la atención cómo entraba sin tropezar por ningún sitio. Era de maravilla. Andu– vieron todo el pueblo, juntas, ella (con el paraguas) y Loli; rezaron todo el rosario en éxtasis; fueron a llamar a una señora que está impedida, que de noche no puede salir: ya estaba en la cama, y se levantó; y la llevaban Mari Loli por un brazo y Conchita por el otro (ellas siempre en éxtasis), la llevaban medio colgada. Así fuimos al Cuadro; allí estuvieron un poco... , y Conchita se cayó como un mármol todo lo que era de larga, y todavía con el paraguas abierto, y Loli se quedó de rodillas: mire, tenían unas posturas, que era una preciosidaé. Después bajaron la Ca– lleja toda para atrás; la gente nos veíamos malísimamente para poder bajar; pero ellas bajaban con una facilidad enorme... Pero lo más grande fue el domingo, día de la Encarnación. Empeza– ron a las nueve y media de la noche... y terminaron a las doce. Casi no puedo explicárselo cómo fue. Empezaron el Rosario cantado; luego dijeron que decía la Virgen que cantara toda la gente... Mire, cantábamos todos con una emoción bár– bara; no se lo pueden figurar ... Fuimos cantando al cementerio: allí, de rodillas, rezaron un misterio; era a la puerta, cuando en esto Conchita que estira un brazo, con el crucifijo"en la mano, a través de las rejas de la puerta, y parecía que le estaba dando a besar. Conmovía. Hasta a los corazones más duros, Luego volvimos otra vez por el pueblo, cantando hasta terminar... Se cantó la Salve, el "Cantemos al amor de los amores", y luego otros cantares que discurrían ellas estando en éxtasis; y decían ellas: "¡Ay, qué contenta está la Virgen, porque hay mucha gente... ! ¡Cómo sonríe y cómo nos mira a todos! " » A continuación, da Maximina algunas de las estrofas que sacaban las niñas en éxtasis. Una de ellas es la siguiente: Hombres, mujeres y niños, ya sabéis nuestro Mensaje: la Virgen quiere se cumpla, para bien de los hogares. ,. De esta estrofa dedicada a Mari Cruz ya hemos hablado, pues la cantaron por primera vez en las «vigilias» de agosto de 1961.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz