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326 «Ellos, mucha gente, no creen en vuestras apariciones y que vosotras habláis con la Santa Madre; cuando vengan a creer, será ya demasiado tarde ... » También recuerdo que decía la carta: «Os prometo estar con vosotras hasta el fin de los tiempos.» Eso es todo lo que yo recuerdo ahora. -¿Conserva usted esas dos cartas? -Sí. Creo que mi madre las tenga en España. Pienso que todo esto podrá entenderse un poco mejor después de leído el capítulo I de la 3." Parte: «1963: un año de paréntesis», en el apartado « Ya sólo quedan tres- Papas». Cada vez me parece más claro que «fin de los tiempos» no es lo mismo que «Fin del Mundo>>... Las videntes de Garabandal bien pueden conocer en sus años de vida terrena la llegada del «fin de los tiempos», y por eso, la Virgen «estará con ellas» -mediante especial asistencia y ayuda- hasta que ese gran día llegue. Luego dejarán esto de aquí abajo, irán donde Ella, y con Ella estarán presentes al «Fin del Mundo», cuando el Señor pro– ceda a consumar todas las cosas y con su Juicio Final clasure el in– menso proceso del Tiempo y de la Historia. Jornadas de Cuaresma con mucho «ambiente» El 7 de marzo, aquel año, tuvo para todos los fieles un vigoroso sen– tido penitencial, como inauguración de la Cuaresma. Fue «miércoles de ceniza». Las niñas hubieron de aplicarse con una mayor intensidad entonces a lo que tanto les había dicho la Virgen, para ellas mismas y para los demás: «Hay que hacer más penitencia... Hay que hacer muchos sacri– ficios ... » Y esto fue llenando principalmente las jornadas cuaresmaJes de Ga– rabandal aquel año de gracia de 1962. Pero en los éxtasis casi cotidianos de las niñas había también cabida para ias muchas cosas, grandes o menudas -más bien menudas-, que van haciendo el vivir de cada uno. El 12 de marzo, por ejemplo, Loli, al encontrarse de nuevo con el difunto P. Luis Andreu 20 , se desahogó largamente con él: « ¡Qué gusto me da hablar contigo! Como cuando estabas vivo. Yo me pongo muy contenta cuando vienes. ¡Hace más que no te veíamos... ! ¡Qué triste te pondrías tú, si fuéramos al colegio, porque ya no podríamos ver a la Virgen... ! Mira, quiero una cosa... ¿Sabes el qué? Haz un MILAGRO, para que vean que hablamos contigo y con la Virgen ... » El día 13 la protagonista, por decirlo así, es Mari Cruz. «A las 11,37 de la noche estaba en su casa. Había recibido una carta de un sacerdote de Villaviciosa (Asturias) 21 , en la que le decía que él le pagaría pensión "' A la muerte de este padre jesuita y a los primeros coloquios que las videntes de Garabandal tuvieron con él poco después de su fallecimiento, ya dedicamos un capítulo en la primera parte. 21 También en esta villa asturiana, capital de la sidra, tienen un colegio las Carmelitas de la Caridad; seguramente se referiría a él la carta del sacerdote.
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