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Se fue con prisas a la montaña 323 Aunque dicho viaje tenía un particular motivo para ella, parece que no se limitaba a ella cierto plan o proyecto que habían concebido algu– nas personas influyentes: se pensaba ·en una especie de trasplante geo– gráfico de las cuatro niñas. El 1 de marzo, Conchita, que ya había regresado de León, escribía así a los señores Ortiz, de Santander: «... Yo le pregunté a la Virgen que si podía ir a ver a mi hermano 15 , y me dijo que fuera, que allí tendría también la aparición, como la tuve. Estaba en León en casa del señor Del Valle 16 ; no sé si le conocerá, o le habrá ojdo nombrar. El primer éxtasis lo tuve el sábado, no recuer– do si sería rfobre las nueve o nueve y media; estábamos solos el señor Valle, los nietos, mi mamá y la servidumbre de la casa. También lo tuve el domingo a las once u once y media de la noche; entonces había unos cuantos señores, pero como tardó en ser la aparición, muchos de ellos se marcharon... ; dicen que esa noche pasé a casa de una hija del señor Valle, de rodillas -que están en el mismo piso, y las puertas juntas_:_, y dicen que fui y di el crucifijo a besar a una nieta que tenían en cama, y que recé el resario: yo, de todas estas cosas que hago, no me doy cuenta de nada. También le diré que le pregunté a la Santísima Virg~n que si podía ir al colegio y si la vería allí, y me dijo que la vería lo mismo, así que no sé si me iré a donde unas Carmelitas: .. » 11 Este asunto de proporcionar a las videntes de Garabandal una buena educación en algún co_legio de religiosas, era lo que estaban pensando, con la mejor intención, don Emilio del Valle y otros sujetos. Al 27 de febrero corresponde esta anotación de don Valentín: «Con– chita fue a León, a casa de don Emilio del Valle, y allí tuvo dos apari– ciones. Don Emilio ha querido llevar a las niñas a un colegio, corriendo a su cargo todos los gastos; pero ha encontrado oposición en los pa– dres de las niñas.» La cosa estuvo a punto de realizarse, según se deduce de esta carta de Maximiiia González a los señores Ortiz, con fecha de 4 de marzo: «Cuando vine, tenía en casa tres cartas de la familia Pifarré, de Bar– celona... Dicen que por allí están todos muy ilusionadQs, que van a venir en cuanto haga buen tiempo. Pero ¡fíjese qué áisgusto cogerán, cuando yo les diga que tratan de llevarlas a todas (las cuatro niñas vi– dentes) a un colegio! Desde luego, Conchita dice que ella se va el viernes o el sábado; no sé si será verdad, yo no quiero ni preguntárselo. Estamos todos muy disgustados. ¡Parece mentira! ¡Don Emilio!, que por lo visto es quien las lleva. ¡Cuánto hace el dinero! Bueno, Dios dirá. Las que parece que 15 Trabajaba entonces en las minas de carbón que la «Hullera Vasco-Leonesa» tiene en el pueblo leonés de Santa Lucía. •• Este señor, don Emilio del Valle, ya ha sido presentado en la primera parte. Muy pronto empezó a aparecer en la historia de Garabandal, como especialmente vinculado a ella, sin que sepamos en qué circunstancias llegó allí. 17 Se refiere a la Congregación de Carmelitas de la Caridad, fundada en el siglo pasado por la santa catalana Joaquina Vedruna. Estas carmelitas tienen en León, desde hace muchos años, dos colegios muy conocidos y que han significado mucho en la educación femenina de la ·ciudad.
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