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316 En expectación Vimos al final de la primera parte, capítulo XII, cómo de cara a la penosa temporada de invierno se había sometido a las niñas a una especie de «racionamiento» en sus éxtasis: cada una tendría sus días, y habría de aguardar su llegada con la mejor disposición. Decía Mari Cruz al reverendo don José Ramón en la carta que aca– bamos de mencionar:. «El rosario sí voy a rezarlo todos los días, a las seis de la mañana; me lo mandó la Virgen, que le rezara todos los días a esa hora, hasta el día 16, que la volveré a ver a Ella.» El día señalado para Loli era e1 13 de enero, y la pobre lo esperaba con vivísimo anhelo, porque estaba más «acostumbrada» que las demás a aquellos favores; pero no he logrado ningún dato sobre lo que pudo ocurrir aquel día... Dos días más tarde, el 15, Maximina escribía a la familia Pifarré, de Barcelona, con la que había trabado gran amistad: «Estos días tenernos aparición: son lo mismo que siempre. Ayer les oyeron decir que haría un milagro, y las niñas lloraban ... Estos días ha habido bastante gente de fuera, y eso que hace un frío horrible ... ; yo estoy escribiendo a la lumbre. »Estos días volvieron a tener junta de médicos en Santander, sobre esto de las niñas, y dicen que dijeron que estaban normales completa– mente. »Ayer, día 14, hubo aparición al mediodía, a la tarde, y luego, a las tres de la mañana; y les puso rosario a las cinco, así que ¡fíjese! Yo me gustaría asistir, pero, todos los días, me es imposible, lo uno, porque es muy de mañana, y lo otro, porque hace un frío muy grande en este tiempo.» Jacinta tuvo su jornada el día 18, aunque no demasiado feliz. Don Celestino Ortiz Pérez, que estaba presente, anotó: «Después del éxtasis que tuvo, Jacinta exclamó: "¡Hasta el 18 de febrero no la vuelvo a ver!"; y, desconsolada, no hacía más que repetir: "¡Ya no la vuelvo a ver hasta dentro de un mes!"» Pero en este mismo día fueron impensada– mente agraciadas Mari Cruz y Mari Loli; nos lo dice el mismo testigo: «Tuvieron éxtasis a las seis de la tarde: fueron a la iglesia y, de allí, a casa de Mari Cruz, danclo a besar varios objetos; salieron luego rezan– do el rosario hasta la Calleja, donde terminaron el tercer misterio, y subieron después a los Pinos, donde acabaron el rezo. Terminó el éxta– sis hacia las ocho y cuarto.» Conchita pasó largas semanas esperando su día, que era el 27 de enero 8 • Poco antes, el 20, escribía su tía Maximina a los señores Ortiz: «Ya recordarán que el 27 es la aparición de Conchita; me dice que les 8 El día 3 de enero escribía así a una sobrina de los señores Ortiz (don Celes• tino): «Hasta el 27 de éste no vuelvo a ver a la Santísima Virgen: ¡Se me hace más largo el tiempo!» Y unas semanas más tarde, el día 19, decía en otra carta a la misma destinata• ria : «Me dices que pida por ti. .. , pues todos los días, cuando voy a rezar, rezo por todos los enfermos, y en particular por ti ... También me dices que se me hará larga la espera del 27 para ver a la Santísima Virgen, pues ¡ fíjate tú! Todos los días cuento los días que me quedan: ¡ Se me hacen más largos! Y eso que ya no me faltan más que nueve días...»

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