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CAPfTULO II MIENTRAS EL INVIERNO VA PASANDO ... Hay en el librito bíblico titulado «Cantar de los Cantares» un bello pasaje que invita muy poéticamente al reencuentro de los que se aman, tan pronto como pase el. inviernd: «Levántate ya ... y ven. Que el invier– no se retira; ya han cesado las lluvias, brotan por nuestra tierra las flores, es llegado el tiempo de la poda, el arrullo de la tórtola se deja ya oír por nuestros campos ... » (2, 10-12). Y es que durante el invierno... La parte primera de nuestra historia ha desembocado en el primer invierno de Garabandal: largo invierno de desconfianzas oficiales, de lluvias y de nieves. El ambiente meteorológico, junto con el otro, pare– cía poner obstáculos a la misteriosa y maravillosa Visitante del pueblo -no por Ella, sino por los destinatarios-. Su presencia seguía allí; pero como en forma contenida, no al ritmo de los «buenos días» de antes; como si se estuviese a la espera de que algo pasara... Característica de ese primer invierno fueron los rezas de penitencia a incómodas horas, sobre todo en las horas de la madrugaúa, según queda ya visto. Conchita lo consigna en su diario (página 53 ), a conti– nuación de lo que dice sobre las comuniones por mano del ángel: «La Virgen nos mandó a las cuatro, a Loli, Jacinta, Mari Cruz y a mí, ir a rezar el rosario al "cuadro". Algunos días íbamos á las seis (de la mañana) y otros más tarde. Jacinta y Mari Cruz iban a las seis de la mañana y a las siete; y Loli no tenía hora; después, a Mari Cruz no le venía bien levantarse tan luego, y fue a las ocho. Y siguió sólo Jacinta a las seis, con su madre y gente del pueblo, como nosotros.
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