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290 El camino era precioso -escribe la Madre-; hacía un poco de frío, pero podía pasar. Nos paramos un momento, y sobre un montículo que domina la ciudad, le estuve enseñando a tocar la armónica. Aprendió casi del todo «Noche de paz» y el «Avemaría de Lourdes». Luego, pa– seando en silencio, rezamos un rosario al aire libre. Entramos después en la Cartuja, y allí sentadas, comentamos algún cuadro... A las seis de la tarde vinieron a recogernos en un coche: la tarde había pasado santa y rápidamente, en maravillosa paz. A la nQche volvimos a reunirnos las dos en la capilla, cuando ya todo el mundo estaba descansando. Se trataba de estar allí al comienzo de aquel día 13 de noviembre en que se iba a cumplir el primer año de la última aparición de la Virgen: era una sentida acción de gracias por todo... Comenzamos por un rosario meditado. La capilla estaba a oscuras, sólo aparecía iluminada la Virgen; el silencio era total, y se sentía a Dios cerca. En cada misterio hacíamos una parada, y yo hilvanaba con– sideraciones que me brotaban espontáneamente. ¡No he rezado en mi vida con más fervor! Estábamos arrodilladas en el mismo presbiterio... Después de descansar un poco, sentadas en el primer· banco, y en silencio, empezamos nuestra letanía de peticiones. Medio en silencio, muy en voz baja, lanzábamos las súplicas por unos y por otros. Ese mo– mento fue emocionante, con una paz extraor~Enaria; parecíamos una sola persona que implora, $encillamente, con inmensa confianza. Ella empezaba la petición, y yo la completaba, o viceversa. Se pidió por una verdadera multitud de personas e intenciones, la mirada clavada en la imagen de la Virgen... .Conchita empezó a decir como en un murmullo: «-Mi madre y mi hermano sufren: me lo ha dicho Chon 6, y lo veo por las cartas que recibo... No sé por qué me parecía que al volver de la Cartuja me iba a encontrar con alguna tristeza... Esta mañana no tenía ganas ni de rezar ni de pensar en la misa: estuve con la cabeza baja, no sé si haciendo algo. Si esta sequedad llega a quitárseme, me pondré contentísima. ¿Cree usted que esto es oponerse a la voluntad de Dios? -No; también Cristo dijo: "Pase de mí este cáliz". Te siguen las dudas, ¿verdad?- -Igual que antes; es decir, igual que desde el día 15 de agosto 7 • Veo todo lo de las "apariciones" como si hubiera sido un sueño, que ya pasó. -¿Podrías negarlo en redondo? -¡No, eso no! Sentiría remordimiento. Cuando niego, siento en nii interior, en lo más hondo, algo que no me deja tranquila.» ................................................... .................. En la larga serie de neticiones hubo estas dos: M. María Nieves. - T.e pe(i.:!nos. Señor, por el Papa... 6 La señorita Ascensión de Luis. 7 El 15 de agosto de 1966 se produjo en _: alma de Conchita un fenómeno de oscuridad tota:l sobre las «apariciones».

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