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Se fue con prisas á la montaña 281 Y según habla, mueve los labios como las personas, con sonido ... ¡Ha– blaba con voz clarísima!» -¿Se rió alguna vez, o se limitaba a sonreír? «-Sí, alguna vez se rió, además de sonreírse, que era lo habitual. Y se oía su risa, como sus palabras; pero la risa era más no sé qué que el habla. ¡No sé explicar su risa! Nunca sabré explicarla 29.» -'¿Os besó con frecuencia? ¿Se lo pedíais vosotras, o bien lo hacía Ella de propio impulso? · «-Nos besaba casi todos los días, y salía de Ella. Eran besos de despedida en ambas mejillas. Alguna vez le pedí que me dejara besarla, y otras veces la he besado sin pedírselo.>> -¿Trajo alguna vez un rosario u otro distintivo sobre Ella? «-Fuera del escapulario, yo nada le he visto.» -¿Qué sentías durante los éxtasis? «-¡Una paz y una felicidad muy grandes!» -Si después de una llamada hubieras decidido: «Hoy no quiero ver a la Virgen», ¿qué crees que hubiera pasado? «-¡Huy! ¡Jamás pensé en hacer eso! Ni lo pienso hacer, por si acaso.» -¿Qué sentías después de una visión? . «-Cuando terminaba de ver a la Virgen, salía como del cielo... con muchas ganas de amar a Jesús y a Maria, y de decir de Ellos a la gente, ya que eso es to único que nos puede alegrar: hablar y escu– char de la Virgen 30.» Porque yo comparto vivamente este sentir de Conchita, me he puesto a escribir el presente libro. Y al llegar ahora, día de la Inmaculada de 1970 31 , al final del primer recorridó -esta parte primera de mi obra-, me veo obligado a proclamar: El año 1961 debe ser marcado como año muy de Gracia. Durante él, desde el agreste rincón de San Sebastián de Garabandal, 29 Santa Teresita del Niño Jesús refiere así aquel «milagro» con que fue curada de su extrañísima enfermedad de los diez, años: «De repente, la Santísima Virgen (se trataba de una pequeña estatua) se animó y me pareció hermosa, tan hermosa que nunca había visto nada taxi bello. Su rostro respiraba una bondad y una ternura inefables... Pero lo que me llegó hasta el fondo del alma, fue su encantadora e inexplicable sonrisa». («Historia de un alma», capítulo 111, núm. 18.) 30 Tomado del folleto «Garabandal 1967», de A. M. de Santiago. Editorial Círcu– lo. Zaragoza. Páginas 31-37. Conchita añadió a sus respuestas estas líneas: «Perdone por lo ma·\ escrito que está. Pero no teD.go mucho tiempo... Hoy es fiesta en el pueblo, y se lo hago. 18 de julio 1966». 31 Todo eso que nos acaba de decir Conchita, corresponde admiraplemente a lo que proclama la liturgia de esta fiesta: «Toda hermosa eres, María, y no hay eri ti mancha alguna de pecado. Tu vestido es blanco como la nieve, y luminoso como el sol, tu rostro. Tú, la gloria de Jerusalén; Tú, la .alegría de Israel; Tú, ·el honor de nuestro pueblo... » •

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