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Se fue con prisas a la montaña 273 el cual las niñas bajaron escaleras, de espaldas y casi cabeza abajo... y de rodillas se metieron por los charcos de agua que había en .las calles, sin mojarse lo más mínimo, como pudieron comprobar bastantes tes– tigos oculares ... Fecha memorable fue la del 4 de noviembre, y aún más, la del 18 del mismo mes 12. El día 4 empezaron los éxtasis a las ocho de la mañana, y de ellos quedó principalmente el encargo de la Virgen de levantarse en adelante temprano, para tener diariamente, muy de mañana, un rosario de aurora en la calleja. Nadie mejor que ·la Madre, para comprender el sacrificio que supondría para aquellas pequeñas, del todo normales, y por tanto, dormilonas (como todas las niñas), el levantarse a diario a tales horas y en aquella estación del año... Pero se lo pidió expresamente para ayudar así a los pobres pecadores 13, (Los espíritus serios que no podían aceptar otros «juegos» de la Virgen con sus n:.ñas, no tendrán nada que oponer a éste). La familia Pifarré (don Ramón), de Barcelona, que se había hospe– dado en casa de Maximina González (la tía y madrina de Conchita), fue recibiendo frecuentes cartas de la misma Maximina, para seguir al co~ rriente de lo que pasaba en el pueblo. La pr:.mera de tales cartas está fechada el 19 de noviembre de aquel año, y en ella se lee: 12 El mes empezaba con dos jornadas, que litúrgica y religiosamente eran muy distinguidas: día 1, fiesta de Todos los Santos; día 2, conmemoración de todos fos Fieles Difuntos. El pueblo de Garabandal, que tradicionalmente venía concediendo muy especial atención a rogar por las almas de los muertos, vivió con intensidad aquella ,doble jornada, asociándose a las funciones de la iglesia, y en torno a sus· niñas videntes, que tantas veces en sus éxtasis habían ido por las casas a rezar por los difuntos de cada una y que, no pocas veces también, se hab:'.an llegado al cementerio para encomendar a Dios desde allí a todos los que tenían sus restos en 'aquel humil– dísimo «camposanto». Hacia la mitad de la noche entre los dos días, los señores Ortiz fueron avisados de que Jacinta tenía éxtasis en su casa. Se presentaron en seguida allí: -«La niña, después de dar a besar a la visión algunas estampas, se santiguó devotísimamente con el crucifijo, y salió a la calle. Fue primero a casa de Loli, y dio a besar el crucifijo a e11a y a dos o tres personas más; de allí se dirigió a la iglesia, y ante sus puertas comenzó el rosario, que luego se continuó por las calles, _ bien embarradas, del pueblo.. . Fue en verdad un rosario muy emocionante. ¡A aque– llas horas, en aquel silencio, alumbrados sólo por algunas linternas o faroles ca– seros! «Después del rosario, la niña recitó el Credo, y luego cantó la Salve y varias canciones a la Virgen, algunas de ellas, para invitar a la gente al rezo del santo rosario...» Hacia la una y media de la noche, cuando los señ:>res Ortiz se despedían ya para emprender su viaje de regreso a Santander, Loli, en su cása, a la espeta de ~ éxtasis y como continuación a la «vigilia» de Jacinta, rezaba una estación a Jesús Sacramentado y diversas oraciones «por las benditas •almas del Purgatorio». · 13 En Garabandal abundaron las pruebas ,;le que la Virgen nO ha llegado aún al genial «descubrimiento» de nuestros novísimos pedagogos o «educadores de la fe»: No conviene molestar a los niños, ni ejercer sobre e,los ninguna presión; ¡que recen. cuando tengan ganas, y se ocupen de Dios cuando les salga espontdneamente de: dentro!

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