BCCCAP00000000000000000000758
270 teriormente a dudar más que nunca, hasta el puntó de no subir ya por el pueblo s.» Es que a veces somos más exigentes que el mismo .apóstol S~!º Tomás, y queremos estar «tocando y palpando» de contmuo la acc1on milagrosa de Dios para creer en ella... Y a veces -o siempre- es también que en las obras de Dios, a pesar de todas sus claridades, no faltan puntos oscuros ... que vienen bien para que no nos falte a nosotros una saludable ejercitación. Parece que uno de los puntos oscuros, o signos «negativos», que más pesó para la actitud dubitativa o «anti» de algunos frente a Ga– rabandal,.. estuvo en los éxtasis fingidos. Oigamos a nuestro ya conocido don José Ramón García de la Riva: «Recuerdo que allá por los primeros tiempos, en 1961, yo estaba un día bastante consternado porque, a mi manera de ver, Jacinta y Loli habían fingido estar en éxtasis, en algún momento al menos de los trances del día... «Lo advertí, porque, acompañando a las dos niñas, iba con nosotros cierto joven de muy buen humor, que de cuando en cuando soltaba frases que a todos hacían reír, incluso a las videntes. Además, cuando él decía que las niñas, que iban por determinada ·calleja, tirarían a la derecha (pongo por ejemplo) y yo decía lo contrario, las niñas siem– pre me hacían caso a mí...; el chico estaba con gran admiración (no podía adivinar que yo, en cambio, estaba lleno de pena), y llegó a pre– guntarme: "Pero ¿cómo lo sabe usted?" -"Como lo sabrías tú, si te fijaras mejor", pensé para mis adentros. » «Al salir del éxtasis, nos encontramos Loli, Jacinta y yo en casa de Mari Cruz, que estaba en cama con gripe, aunque incorporada y descan– sando sobre la almohada. Cuando ellas menos lo esperaban, les ·solté a bocajarro: "Vosotras, hoy, habéis fingido algún éxtasis". Loli se puso roja como una amapola y se tapó la cara con las manos, inclinándose hacia adelante, con los codos sobre las rodillas; sólo supo decir: "¡Ay, qué gordal" Jacinta rompió a llorar, mientras me decía: "Y a se lo diré a mi mamá, que usted tampoco cree que nosotras vemos a la Virgen... " » s Se alude a fa época que había de venir de dudas y de~oru:ierto general, in– cluso negaciones -empezaron por las videntes-, en torno a los hechos de Ga– rabandal... Conchita lo anunciabá así en su diario: «A nosotras cuatro, Loli, Jacinta, María Cruz y yo, al principio de todo, nos había dicho la Virgen que nos íbamos a con– tradecir unas con otras, que nuestros padres no andarían bien, y hasta que había– mos de negar el que hubiéramos visto a la Virgen y al _ángel... A nosotras nos extrañaba mucho, claro, que nos dijera esas cosas» (página 60). Y del P. Ramón María Andreu son estas palabras (recogidas en cinta magne– tofónica): «Ya al principio, ellas -Loli y Jacinta- me dijeron un día: «Oiga Padre, ¿cómo se puede entender esto que nos ha dicho la Virgen, que llegará un momen– to en que dudaremos de que la hemos visto a Ella y al Niño..., y además, que nos contradiremos unas a otras, y que negaremos..., o sea, que diremos que no he– mos visto ni a la Virgen ni al Niño?»
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz