BCCCAP00000000000000000000758
CAPÍTULO XII EL PRIMER INVIERNO DE GARABANDAL De mis tiempos de niño de colegio me ha quedado muy grabado cierto pasaje de una pieza teafral: «En invierno Dios dispone que se cumplan los misterios de que las semillas prendan y con fuerza bajo el suelo vayan el tallo formando, para darnos fruto luego». Me parece que Dios tenía también sus planes «de invierno» para Garabandal. .. Bajo los fríos y las inclemencias de una estación, invernal en todos los aspectos, quería El que fueran cal1adamente arraigando las muchas cosas que ya habían sido sembradas; sólo así, con un tiempo de «pruebas», en semanas y semanas de letargo, se protegía y aseguraba la lenta germinación que debía llevar a los mejores frutos. El aspecto .de los campos en el invierno es triste... ; pero es entonces cuando se cum– plen no pocos misterios en el seno de la madre tierra. Creo que con la jornada del 18 de octubre de 1961 empezó para el gran hecho de Garabarandal el primer «invierno» de su historia. Invier– no que desbordaba, naturalmente, la simple dimensión meteorológica. El soplo helado de decepción que ese mismo día 18 de octubre mar– chitó o deshizo muchos entusiasmos o veleidades garabandalistas, llegó a tener efectos de desarboladura con la publicación de una nueva «Nota» del obispado santanderino.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz