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Se fue con prisas a la montaña 243 «-Hay que aguardar. Tienen que leerlo ellas esta tarde. Pero no sé... a mí me parece.. . no sé... me parece como pueril, como de niño pequeño. Estoy muy preocupado, por la gente, que no sé qué espera.» «Aproveché la ocasión para preguntarle lo de Loli. ¿A quién podría referirse la niña con esas enigmáticas palabras?» . «Se quedó desconcertado de momento; guardó silencio unos instan– tes, como pensando, y luego me dijo: "No sé; pero bien pudiera tra– tarse de San José, como hoy es miércoles 24.. . " Entonces fui yo la des– concertada, pues no sé por qué había pensado que el misterioso per– sonaje de que hablaba Loli bien podía ser, o el P. Pío de Pietrelcina, el conocidísimo y veneradísimo capuchino de las llagas 25, o Juan XXIII, que aún vivía y que estaba en la cumbre de su popularidad. Podían ha– cerse sobrenaturalmen:e presentes en Garabandal por el don de bilo– cación 26 , ¡y aquello sí que daría realce a lo que allí iba a pasar!» No nos extrañen las buenas ocurrencias· de doña María con motivo de las palabras de Loli: el ambiente era como para alentar las más ex– traordinarias suposiciones. Lo de San José, de haberse sabido, no hubiera emocionado, me pa– rece, demasiado 27; y hubiera, desde luego, despertado menos entusias– mos que si corriese la voz de que el P. Pío o Juan XXIII andaba por allí. Sin embargo, y pensándolo bien ahora, creo que la probable y especial presencia del glorioso patriarca en aquella jornada de Gara– bandal daba a la misma una nueva dimensión. Todo hacía creer que lo que allí ocurría, tenía ya, o había de tener, un alcance verdaderamente eclesial, ecuménico.. . ¡Era la Iglesia entera la afectada! Y entonces, nada más en su punto que la presencia de quien había sido declarado por la suprema jerarquía, primer patrono o protector de la misma Iglesia 2s. 24 Como, entre los días de la semana, el jueves es el de la Eucaristía y el sá– bado el de la Virgen, así también suele considerarse el miércoles corno el día es– pecialmente vinculado a San José. El 18 de octubre de 1961 cayó efectivamente en miércoles. 25 Este famoso hombre de Dios murió el 23 de septiembre de 1%8, después de haber llevado visiblemente impresas en su cuerpo •¡durante cincuenta años! las llagas de Cristo crucificado. · Su influencia espiritual en las almas ha sido enorme.. . Está ya en marcha el proceso de su beatificación y canonización; hoy nadie duda de su santidad fuera de serie; pero en su vida. conoció hasta lo increíble (a incomprensión y persecu– ción de muchos.. ., aun de aquellos de quienes menos podía esperarse. ¡Nada menos que cuatro «notas» desfa·,orables a él llegaron a brotar, en diversos tiempos, del supremo organismo eclesiástico que era el Santo Oficio! 26 Sorprendente rnilagr:> de estar una persona al mismo tiempo en dos lugares distintos. 21 No porque San José fuese de menor categoría, que siempre ocupará el puesto número 1 en las escala de los santos, sino porque todo lo que se esperaba aquel día tenía que ser «sensacional»; y, más que una nueva «aparición», en lugar tan hecho a «apariciones», cansaría seguramente «sensación» la presencia inesperada de unos personajes vivos que tanto daban que hablar por entonces. ' ~ Esta declaración o proclamación fue hecha por Pío IX, el Papa de la Inma– culada, en la fecha solemne del 8 de diciembre de 1870.

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