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Se fue con prisas a la montaña 237 El Padre, con aparente indiferencia, Je enseñó el otro tobillo, que era precisamente «el bueno». El médico lo examinó con toda aten– ción..., lo comparó con el otro ... , y acabó levantando de nuevo la ca– beza hacia el Padre, mientras decía con una expresión difícil de defi– nir: «¡Pero qué cosas más raras pasan en este pueblo!» «.Cuando marcharon los médicos, el Padre se empeñó en que le cal– záramos, pues no sentía dolor alguno... Fue a ponerse en pie, y lo hizo sin dificultad. Entonces decidió celebrar él la misa del pueblo, desis– tiendo de avisar a don Valentín para que subiera, como ya habíamos acordado. Mandó tocar las campanas a misa, y nos pusimos a buscarle un bastón. «Yo mismo le acompañé a la iglesia; y cuando iba a empezar el acto, como yo de la misa no entendía nada, busqué un lugar a propósito en el último banco, y me dediqué a observar desde allí atentamente cómo marchaba lo de su pie: durante toda la ceremonia se movió, y se arro– dilló y levantó, sin dificultad. «Le dije mis observaciones, después de la misa, y él hizo delante de mí varios movimientos o flexiones de pie sin molestia alguna; y al fin me confió qué había pasado. Lo que le había hablado Jacinta extática, a las tres y media de la madrugada, había sido esto: «Padre, la Virgen me ha dicho que está usted malo 18; pero me ha mandado a decirle que está usted curado». En el mismo instante le desaparecieron los dolores». También esto le dio que pensar al señor Forschler; pero ahí se quedó por entonces la cosa. * * * Al día siguiente llegaba a Garabandal un grupo de asturianos. Era un día cualquiera, un lunes, 16 de octubre. Día cualquiera en el calenda– rio, pero bastante distinguido en nuestros anales. A la caída de la tarde hubo éxtasis, el fenómeno que nunca can– saba... ni siquiera a quienes podían contemplarlo casi todos los días. Durante él, el ya sabido número de presentar a la aparición los objetos que se quería fueran besados, y luego su devoluciqn o entrega a los dueños... · Donde se desarrollaba un trance de Loli logró entrar al fin (era la primera vez que estaba en Garabandal) un hombre que llevaba en brazos un niño enfermo, y a causa de él, una buena cruz sobre las espaldas. El niño lloraba cuanto podía. .. Loli, avisada sin duda por la aparición; se fue hacia él y, sin mirar, le santiguó ccn una perfecta señal de la cruz. Inmediatamente cesaron los lloros y apareció sobre el rostro, aún convulso, del pequeño, una sorprendente sonrisa. Aquello dulcificó de emoción la amarga expresión del padre, que se desahogó escueta– mente: «¡Aún no le había visto sonreír!» Cuando acabó el éxtasis, Mari Loli preguntó por «el niño enfermo que había llegado en brazos de su padre» ... Quería conocerle, pues no 18 «Estar malo» es una expresión castellana, muy castiza, para: indicar cualquier situación accidental de salud deteriorada. El pueblo aún sigue diciendo mucho más espontáneamente «está malo» que «está enfermo».

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