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Se fue con prisas a la montaña «Ella está presente, "y por cada avemaría que los labios pronuncian amorosos, una sonrisa desde el cielo envía"». 229 Con el primer sábado de mes, día 7, llegó la fiesta litúrgica del Santísimo Rosario, y eran así demasiadas circunstancias marianas en un mismo día, para que en Garabandal no hubiera una «velada» de las grandes ... La Iglesia, en su orar litúrgico y oficial de la festividad, honraba a la Virgen Madre con singular belleza: «-¿Quién es ésta, graciosa como una paloma, como tina rosa plan– tada al borde de arroyo cristalino? -¡Virgen fuerte, como torre de David!: .mis escudos penden de ella, toda clase de armas para los esforzados. -El .Señor te ha bendecido con su poder, pues por ti reduce a la impotencia a nuestros enemigos. -Floreciendo en botones de rosas la han visto las hijas de Sión, y no se cansan de proclamarla bienaventurada» 6. El rosario de aquel primer sábado de mes, 7 de octubre, fue segu– ramente el más bello del año. En él hubo de todo... , de todo lo que puede haber en una oración para que resulte perfecta: rezos vocales (pausados, cadenciosos, ¡ya sabemos cómo rezaban las niñas en éxta– sis!), meditación de misterios ..., cánticos que brotaban del corazón antes que de los labios. ¡Aquel rosario «de fiesta» duró nada menos que dos horas y cuarto! Pero nadie sintió el peso de tal duración; y menos que nadie, las niñas, que estaban sumergidas en una contemplación bienaven– turada. Mientras todo aquel pobre, pero sentidísimo, homenaje de amor y entusiasmo subía hasta Ella, en su Corazón resonarían con nueva fuer– za las viejas y proféticas palabras del, «Creador de todo»: «Instálate en Jacob, busca herencia en Israel, y echa raíces entre mis elegidos» 1. ¿No venía a Garabandal precisamente para llevar adelante este pro– grama? Un nuevo Israel de Dios 8 estaba esperando su llegada, para congregarse en torno a Ella y afianzarse en la Alianza. Yo no sé cómo acabó aquel singular rosario del 7 de octubre de 1961; mas pienso que debiera de haber estado allí un fervoroso sacerdote pára recoger todo el orar del pueblo de María y presentárselo finalmente a Dios con la fórmula oficial de la fiesta: «¡Oh Dios, cuyo Unigénito, por su vida, muerte y resurrección, nos ha conseguido los premios de la Salud eterna: concédenos que, recordando tales misterios a través 6 Antífonas de las primeras Vísperas de la festividad. 7 Palabras del libro del Ecclesiástico (24, 11...), que la Iglesia aplica repetida– mente a la Virgen. 8 Es San Pablo quien en su epístola a los Gálatas señala al «Israel de Dios», en contraposición a un Israel según ,la raza (6, 16).

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