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Se fue con prisas a la montaña 227 Los espectadores serían aquel día unos cincuenta; entre ellos, el ma– trimonio con la niña sin ojos que ya ha salido en estas páginas. Y po– demos imaginarnos los comentarios... Algunos estaban emocionadísi– mos, y todos, estupefactos. El cubano, creyente, pero no del todo prac– ticante, que había subido con cierto escepticismo, no se recataba de decir una y otra vez: «Esto es asombroso. Esto sólo lo puede hacer Dios». «Recuerdo que entre los de aquel día en Garabandal había un meji– cano, o español residente en Méjico, que decían era muy rico, millona– rio; no creía en nada, pero ante lo que acababa de ver, no salía de su asombro: "Estoy de verdad desconcertado. Ofrezco parte de mi fortu– na, o toda ella, a quien sea capaz de hacer otra vez delante de mí todo eso que he visto en las niñas... Así podría seguir tranquilo, con la se– guridad que antes tenía de que no hay nada por encima de nosotros"». El desahogo da materia para no pocas reflexiones y comentarios .. . No sé cómo no aprovechan el ofrecimiento del mejicano quienes vienen diciendo con seguridad; hasta «oficial», que todo aquello tiene una explicación natural. «Algo grande se prepara... • Estas «maravillas» de Garabandal, qué eran diarias 3 y que parecían ir adquiriendo un ritmo «in crescendo», mantenían a un número cada vez mayor de personas en vilo de expectación. Y luego, ciertos detalles ... El día 6 de septiembre, don Valentín, por medio de Conchita, que estaba normal, hizo varias preguntas a Loli, que estaba en éxtasis.. Lue– go, Conchita pasó también; mentalmente, a su compañera esta doble cuestión: · «-Don Valentín no hace más que decir: "No sé, no sé qué es esto..."» (lo de las apariciones). Respuesta (luego se supo): una amplia y benévola sonrisa de la Virgen. «-Dice también don Valentín que qué es lo que_ /qu~re la V irgen con todo esto». / Respuesta: «Ya se verá el 18 de octubre». 3 Tan cotidianos, efectiváente, venían ya resultando aquellos extraordinarios fe– nómenos, que en la historia de Garabandal se ha registrado como día singular el 6 de octubre, por la razón poderosa de que en dicho día... no hubo nada. Y el día 8, porque sólo Jacinta, a media noche; y en su casa, tuvo algo. · Este día 8, domingo, Loli guardaba cama a causa de un fuerte catarro, y Con– chita y Mari Cruz se aprovecharon de un coche para bajar a Cossío: cuando re– gresaron, ya había pasado la hora del rosario en la iglesia. La bajada 1;11 pueblo vecino no debía de estar plenamente justificada, pues parece que Ccinchita se .fue luego en busca: de Jacinta, para encargarle que, si ella veía a la Virgen, no dejara de pedirle perdón, en su nombre, por haber faltado al rosario. ¡Un punto de meditación 'para quienes pierden una función sagrada, hasta la misa dominical, por cualquier pretexto, o sin pretexto ninguno!
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