BCCCAP00000000000000000000758

222 años, ojos negros, sonriente, alas· desplegadas de color fuego pálido, ves– tido azul claro. No le veíamos manos, sólo cuando nos daba la comu– nión... No tocaba con el borde del vestido la piedra que la gente ha dado en llamar "la piedra del ángel": estaba sobre ella, pero en el aire». A pesar de tan «inofensivas» apariencias, no perdamos de vista la verdadera dimensión del primero de los arcángeles, según trataba de hacer comprender a Conchita, entonces demasiado «primitiva», doña María Herrero. El es el instrumento de Dios para las más altas misio– nes, su brazo en los decisivos combates. ¿Por qué entonces se presentó así en Garabandal? ¿Qué concreta misión traía? No era poco el venir a preparar los caminos a la «Mujer revestida del sol, con la luna debajo de los pies, y coronada de doce estrellas» (Ap. 12, 1-7). Mas hay motivos para pensar que no venía sólo para eso... Fuera de lo del relámpago y el trueno, todo en él parecía irradiar apacibilidad. Pero una misión -de paz puede ser el preámbulo, si fra– casa, del último y total combate. ¿Quién puede decir que no hemos entrado ya en una de las horas punta señaladas en el último libro de la Escritura? «Yo vi entonces a un ángel que subía del oriente, llevando el sello del Dios vivo; y gritó con voz poderosa a los cuatro ángeles que tenían el encargo de sacudir punitivamente a la tierra y el mar, y les dijo: "No maltratéis aún, ni a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos terminado de marcar en la frente a los siervos de nuestro Dios"» (Ap. 7, 1-3). Ultima tarea de paz, este marcaje de selección y salvación, antes de pasar al final ajuste de cuentas. El ángel que, con atuendo pacífico, conduce esa pacífica tarea, bien puede ponerse después, con otro aire, al frente de los ángeles justicieros. A orillas del Tigris se dijo un día a Daniel, en el curso de la co– municación «profética» más impresionante de su vida: «En aquella sazón se levantará Miguel, el gran arcángel o príncipe que se ocupa de tu pueblo. Serán tiempos difíciles, como no los ha habido desde que existen naciones... Entonces tu pueblo podrá salvarse: todos aquellos que sean inscritos en el libro. · Y un gran número de los que "duermen" en los dominios del polvo, se despertarán: unos, para la vida eterna; otros, para el oprobio y el horror definitivos. Los "sabios" resplandecerán. como el fulgor del firmamento; y quie– nes hayan enseñado a muchos la justicia, como estrellas en perpetuas eternidades» (Dan. 12, 1-3). Garabandal, ¡momento importante, sin duda, en el proceso de la Salud! Tanto la Virgen como el Angel que la precedió y los que luego la han acompañado, venían para nuestro bien, no para nuestro entrete– nimiento. Por ellos, una vez más, «la gracia de Dios, fuente de salud para todos· los hombres, se nos ha manifestado, en orden a que acabe– mos de renunciar a la impiedad y a los apetitos de este mundo, para vivir en la moderación, la justicia y la piedad, a la espera, con biena– venturada espéranza, de la aparición en gloria de nuestro gran Dios y

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz