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Se fue con prisas a la montaña 221 ¡Memorable, ciertamente, aquella primera fiesta del Dulce Nombre de María en el Garabandal de las apariciones! Allí se vivían a la sazón unos días preotoñales, apacibles, de en– canto único, y si resultaban maravillosas las veladas de rezos y medi– taciones bajo las estrellas, como aquélla del puentecillo sobre el ba– rranco, no dejaban de tener su propia «gracia» otras más sencillas, de familiar charla en las cocirías de las casas. De una de estas últimas nos habla así doña María Herrero: «-Un atardecer, después de la aparición, yo me encontraba a solas con Conchita, en su casa. Aproveché la ocasión y le dije»: «-Háblame de la Virgen, Conchita. (En general, ninguna de las niñas hablaba espontáneamente de sus visiones; ellas guardaban celosamente "su secreto"; pero este día yo tuve suerte.)» «-¿Qué quieres que te diga? Hoy la Virgen ha venido sin el Niño. Tampoco traía corona. Sus cabellos eran largos, morenos, con una raya en medio.. . Nunca la hemos visto con velo sobre la cabeza,· y sus cabe– llos se menean ligeramente, como al paso dé una brisa.,.» «-¿Algo más?» -¡Hay tanto! Pero yo no acierto a hablar... Un detalle interesante: cuando la Virgen reza el "gloria", baja la cabeza con extraordinaria reverencia -:n. -¿La has visto alguna vez vestida con el hábito del Carmen? -Ella viene siempre vestida de blanco y con un manto azul. Sólo el día de la fiesta del Carmen, 16 de julio, la he visto con hábito de carmelita. -¿Y qué me dices de San Miguel? -Que por él empezó todo. Vino la primera vez el día 18 de junio, precedido de un relámpago y de un retumbar como de trueno, que nos impresionó mucho. -Esto no me extraña, Conchita, porque ¿no sabes tú que San Miguel es el Príncipe de la Milicia Celestial, porta-estandarte de Dios, triun– fador de Satanás, etc., etc... ? -Pues no, yo no sabía nada de eso. En otro momento de la conversación, hablando del Niño Jesús, Con– chita trataba de explicar cómo iba. vestido: -¡Es muy difícil explicar el color de su ropa! Es como si se vistiera de un poco de cielo ..., pero no precisamente azul; no sé de qué puede estar hecha su ropa .. . Sobre San José: -El es el más grande de los santos del cielo». Los designios de Dios La presencia de San Miguel Arcángel es de significación decisiva en el misterio de Garabandal. Conchita explicaba en Burgos, por noviem– . bre de 1967, a la pintora Isabel de Daganzo: «Representaba como nueve TT La señora de Gallardo ha oído también a Conchita, aunque no recuerda si fue en esta o en otra ocasión: · · «La Virgen daba la impresión, al mirar, de· que más que a ti, miraba ·al mundo. ¡Y de qué modo! Nadie podría mirar así».

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