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220 lo tuve yo ese día 12 de septiembre de 1961, en aquella oración de la noche, tan arropada de silencio y soledad 2s.» Este mismo día 12 de septiembre, en los ·éxtasis más privados que siguieron a lo que acaba de contarnos doña María Herrero, ocurrieron en casa de .Conchita algunas cosas interesantes. Digo «en casa de Con– chita», pero la protagonista no fue ella ... Nos lo cuenta don José Ramón García de la Riva en su «Memorias» '26, Estaba Loli en éxtasis y llegó el momento, tan conocido ya de mu– chos y para todos tan emocionante, de repartir a cada uno de los pro– pietarios los múltiples objetos que ya habían sido besados por la Virgen. Como de costumbre, la niña, sin mirar y sin equivocarse, empezó su tarea, tomándolos uno a uno del montón donde estaban revueltos o mezclados ... Llegó el turno a una alianza matrimonial. La tomó Loli y se la colocó a una señora en el dedo· que se acostumbra de la mano derecha. Pero casi inmediatamente, y dando la impresión de que seguía misteriosas instrucciones, sacó el anillo de aquel dedo y se lo colocó en el correspondiente de la mano izquierda: la señora no pudo con– tener su emoción y rompió a llorar. ¿Causa? Ella era valenciana y había entendido la delicadeza de la Virgen, pues en su tierra, según declaró a los circunstantes, los anillos nupciales no suelen colocarse en la mano y dedo en que lo hacen las otras gentes de España, sino precisamente donde Loli le había puesto el suyo. .. No paró aquí la cosa, sino que Loli le dijo también el nombre de su marido, que ella no había comu– nicado absolutamente a nadie. El otro episodio, sucedido allí mismo, ocurrió durante un éxtasis muy prolongado de Loli y Jacinta. «-Yo ya había dado todo lo que tenía a mano, para que fuera besado por la Virgen, y hoy no me explico por qué motivo le di tam– bién a Conchita, durante el éxtasis de las otras dos, la máquina de foto– grafiar, que tenía enfundada (ya es sabido que sólo a través de alguna de las videntes, que no estuviera en trance, podíamos comunicar los demás con las que estaban extáticas) ... » Así empieza la curiosa historia que don José Ramón ha recogido en sus «Memorias» con el rótulo o epígrafe de «Historia de la fotogra– fía de la Virgen», y qu.e yo no voy a reproducir aquí por no alargar con exceso este capítulo. 25 Tan dulce impresión dejó en el alma de la señora Herrero de Gallardo aquel rezo con meditación bajo las estrellas, que años más tarde, en septiembre de 1967... Oigámosle a ella: «Cuando íbamos en procesión el día de San Miguel (era una procesión com– puesta casi totalmente de garabanda-listas catalanes que ibán a inaugurar la capilla privada de San Miguel), subiendo penitencialmeñte desde Cossío con la imagen del arcángel y el cuadro de la Virgen pintado por Isabel de Daganzo, yo llamé la atención de Mercedes Salisachs al llegar al lugar de referencia, y ella hizo dete– nerse allí a la procesión, en memoria de aquella aparición del 12 de septiembre de 1961, y puestos todos de rodillas sobre el difícil suelo, rezamos uno de los veinticinco rosarios que recitamos en total a lo largo de ese día». 26 Dice el cura de Barro, que esos éxtasis de •la noche del día 12, en casa de Conchita, duraron desde las doce hasta las cuatro de la madrugada.

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