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530 FR. EUSEBIO GARCIA DE PESQUERA se apresuró a ada,ptarlos para su culto, y Ja poesía cristiana se basó en ellos para hacer sus más bellas composiciones. »También nosotras sentimos el mismo deeo de la gloria de Dios y el bien de los prójimos ; nuestra vida está sólo para ello. Queremos entregarnos con el alma y con la vida a algo grande. atrevido. ¿ No recordáis con qué optimismo ,e ilusión hidmos el bachillerato y la carrera? Los mejores ratos de nuestra exis– tenda los ,pasamos allí, entre los muws del Instituto y l,a Normal. Las preocupaciones, los trabajos, las alegrías y los sueños se aunaban f,e;Jizmente ; y había siempre una esperanza: terminar el curso con brillantez. Al fin. llegó el día, los largos años d~ preparación desembocaron ,en el término soñado: ,¡ ya éramos maestras 1 »Nuestro ideal era éste: desempeñar el mismo oficio de Jesús. Ya estábamos advertidas de ,que en nuestra labor, ,como a Eil en la suya, no nos faltarían incompr,ensiones, ingratitudes... Pero i qué importaba ! Soñábamos siempr,e con lo mejor ; y sabíamos que en innumerables pueblos y aldeas había urgente necesidad de maestros com·petentes, celosos, ilustrados en la ciencia de las almas, aptos para, con el ,ejemplo de una vida recta e inta– chable, impregnar de santidad, atmonía y pure2:a el ambiente que les rodease. »Para nosotras ya sonó la hora, y '\éamos a empezar a traba– jar... Yo os diría lo que Tobías a sus hermanos los israeilitas: ((Dios os ha dispersado entre las naciones que no le conocen, para que vosotros les deis a conocer sus maravillas, enseñándo– les que es el solo Dios y Omnipotente» ... Daba después una serie de consejos prácticos a sus compa– ñeras, sobre el modo de tratar con la ,gente del pueblo y su labor entre los niños ; y° acababa así: ((Llegarán días grises, o totalmente oscuros... Con la mayor fuerza sentiréis la nostalgia de los vuestros y las ganas de aban– donar vuestro campo de ·operaciones. No hay derecho a que después de sacrificaros tan ,abnegad.amente os rodeen tantas incomprensiones. o quizá ingratitudes, y ,críticas... Entonces, no lo dudéis: retiraos a desahogar vuestro •corazón con el únko que sabrá comprenderos. Sin Jesús no seréis capaces de perse– verar ,en el verdadero plan de maestras ,cristianas ; pero con El

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