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TEMPORAS DE PRIMAVERA 525 «Si no hiciereis penitencia, todos miserablemente pereceréis.» La llamada era fuerte, sin duda; pero ,«Avanzadilla>\ juzgaba que s6lo con lenguaje duro podía ya sacudirse ,eJ letargo y apatía de muchísimos cristianos. Aquel tiempo Htúrgi.co de Cuaresma podía ser para no po,cos la última oportunidad ,de entrar en raz6n. Por lo demás, no resultaban menos fuerte,s y apremiantes las llamadas ,con que la lg1esia se diri,gía a sus hijos rya en el mismo comienzo de la Cuaresma. en los rit,os y rezos del Miércoles de Ceniza: «Troquemos en cilicio y ceniza nuestras habituales vestidu– ras; ayunemos y lloremos ante el Señor, 1porque altamente mise– ricordioso es E.J, y pronto ,a ,perdonar pecados. »Enmendemos para el bi,en lo que neciamente hemos hecho mal ; no sea que sorprendidos súbitamente por el día de la muerte, queramos entonces tiempo de ,penitencia, ry ya no lo ,podamos ,conseguir... »Esto dice ,el Señor: Convertíos a Mí de ~od,o r0orazón, en ayuno, en llanto y en ,g:emido. Rasgad vuestros corazones, no vuestras vestiduras, y volveos ,a Mí, vuestro Dios, clemente y misericordioso, tardo para la ira, ,grande ,en b.ondades... »Tocad la trompeta en Sión, promulgad el ayuno, ,convocad a asamblea; r,eunid. ,al pueblo ... : que no falten los ancianos, que vengan hasta los nifios, incluso los que ,cuelgan aún de los pechos; que deje el esposo su cámara, y su tálamo la esposa. Entre el pórtfoo y el altar lloren entonces los sacerdotes minis– tros del Señor, y clamen: ¡ Piedad, Señor, para tu pueblo, pie– dad l No des al oprobio a" esta tu herencia, ,para que hayamos de servir vergonzosamente a las naciones... » Verdaderamente, Ja Liturgia no andaba con l,en,guaje blando. Si escuchasen todos con alguna atenci6n tan apremiantes lla– madas a la penitencia y austeridad de vida, no podrían darse cristianos que se entrasen por fa Guaresma con la más culpable frivolidad.
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