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520 FR. EUSEBIO GARCIA DE PESQUERA ll ¡ Ah ! Y muchas gracias ,por la estampina: j es un sol ! Ya la metí en el misal. >>También yo, como usted. entoné varios ccTe Deum)) en ac– ción de gracias .cuando vi tan clara la voluntad de Dios sobre mí. Estoy conv;encida de que la verdadera alegría viene después del sacrificio: yo he hecho algunos, y soy ahora una mujer feliz como ninguna. Es verdad que no me faltan días tristes-usted, que me conoce, ,comprenderá fácilmente el porqué de mis tris– tezas-, .mas procuro que sean los menos. i Es muy duloe abra– zarse a la Cruz con Jesús I No quiero separarme de ella nunca, nunca... , y sufriré coono El sufrió, para asemejarme a El siquie– ra una ccchispina)). ))No me merezco que me quieran tanto... ¡ Cómo me mima Jesús! Hay muchas chicas más buenas que yo, y a lo mejor sólo encuentran desprecios y falta de cariño. Todas las gracias qu~ yo dé a Jesús seván pocas. ))Ayer, a las siete y media de la mañana, cuando aún no era de día, estuve en una cueva que hay ,cerca de ,aquí, en la falda de un monte. Fuí a llevar todo lo que necesita un niño recién .nacido y cosas de comer a su madre. Nadie se enteró en casa~si 1o supi-eran, me reñirían-; por eso fuí tan temprano. Es malísima aquella pobr•e mujer, según dicen, y muy inmoral; pero yo creo que lo es porque nadie la quiere de verdad : todos la despreci,an y no la quieren con cariño. Yo sólo tengo contra ella el que sea tan mala. ¡ Fíjese que tiene ya unos cuantos hijos, y seg:ún dicen, cada uno de ün padr,e, y desgraciadamente padres de diecisiete :Y dieciocho años ! ))Yo fuí a verla, porque el niño no tiene ninguna culpa, y el pobretín pasaría mucho frío, pues no tenían ni una manta. Cuando empecé a darle todo lo que llevaba, le decía también que fuera buena ... , que se acordase de Dios y de la Virgen, et– cétera... i Si viera usted •con qué alegría me mir6 1 No sabía c6mo expresarme su agradecimiento. Me abrazó y me besó muy fuerte. En el primer momento yo sentfa asco, y hasta ccpicores)) (cosas de Ja imaginación tal vez}, pues estaba muy sucia... ; pero a los pocos minutos, ya no me pude contener, y la correspondí con toda mi alma, y lloré como una tonta. Me di ,cuenta entonces de cuánto se puede conseguir con cariño y ayuda.

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