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TEMPORAS DE PRIMAVERA 515 pre, si de verdad lo quiere, detener y disciplinar las más fuertes apetencias, mientras que el animal, ciega, fatalmente, se deja llevar de sus instintos cuando está en presencia del objeto de ellos. ¿Será nunca capaz un perro hambriento de sentarse ante la comida y no probarla? Pues un verdadero hombre, con más hambre que un perro, puede situr.rse ante la comida más tenta-– dora, y por motivos más o menos e,levados negarse rotundamente a comer... La f Órmula que según el fü,lósofo alemán Max Scheler define la ese.ncia del hombre. es ésta: ccEI hombr.e es el ser vivo que puede adoptar una conducta ascética frente a la vida.>> Es el ser ,que sabe decir NO a las cosas que se ofrecen apetecibles ... »Que todavía nos v•engan dertos tipos queriendo medir la hombrfia o la virilidad por la mayor semejanza que s,e muestre con la conducta de los animales, resulta intole1,ablemente ver– gonzoso. » i Dios quiere freno y disciplina para nuestra carne .pecado– ra l Dios quiere ,orden en todo. Y por ,eso, no puede ver que sµ criatura predilecta, el hombre, se detenga y complazca como en un fin, en aqueUo que sólo tiene raz.ón de medio o estímulo para conseguir a}go más elevado. -Aclárenos más eso, ·que parece bastante abstruso. -A ello iba, amigo. Tened un poco de pacienda. »Dios ha puesto un placer o goce más o menos intenso en el eierdcio de todas aquellas funciones que son necesarias para la vida ,del individuo y de la especie. Para la viida del individuo son cosas necesarias, por ejemplo, el comer, beber, dormir... , y Dios ha puesto en eso un placer, una satisfacción. Para la vida de la especie humana es necesaria la ,g;ener,aición de nuevos individuos, y en el engend.ra1fos Dios ha puesto también su placer. Al <cpla– cern que puede hallarse en tales actos corresponde en nuestra naturaleza una 1 <capetencian, :rnás o menos fuerte, de los mismos, es deoir, un instinto hacia ellos, una inclinación. En los planes de Dios, los antedichos placer,es no tienen razón de fin, sino de m'edio, o si quereis, de estímulo para que el hombre obre, y se consiga así'. más seguramente el verdadero ohietiv:o, que es, en un orden de operaciones, el desarrollo y ,conservación de los in– dividuos, y ,Ja co:iservación e incremento de la especie humana, en otro. Apetecer y buscar el plac,er por sí mismo, detenerse

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