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TEMPORAS DE PRIMAVERA 513 cristianos conceden a la pureza de vida, se pasó a tratar de la razón de la castidad: ,cuál es el hondo ,ccporquél> de que Dios nos haya impuesto la observancia de una ,cosa tan difí.cil. -Vosotros reoordar,éis-,les decía a sus muchachos el Padre Fidel-al don Eugenio Larcos de Hugo Wast, que mencionamos aquf un día... El invocaba, para -excusar ciertas cosas, ,a ,«.la na– turaleza, que también tiene sus derechos)), Y no podemos ne,gar que nuestra naturaleza humana está muy entrev,erada de ape– tencias carnales, ry ,que la castidad se opone demasiado violen– tamente a los más fuertes instint:>s naturales del hombre. ¿ Por qué Dios nos hizo así, si de veras quería que nuestr,o vivir se deslizara en santa pureza? · l>Sentemos bien claramente que Dios no nos hizo a los honi– bres tal como somos ahora ; lo que somos ahora ,es el resultado de haber estropeado en gran parte la obra de Dios con nuestro p,ecado ... (Aquí -el P. Fidel suministró a sus oyentes unas cortas y suficientes explicaciones sobre el pecado original). l>Lo que Dios pretende al ,imponernos la disciplina de la pu– reza es restaurar a fuerza de gracia y de virtud lo que el pecado en nosotros estropeó. Por la caída moral de nuestra especie pa– samos de hombres espiritua;Jes a ser hombres cama1es-«el hom– bre animall>, dice San Pablo ,en su I. ª a los Corintios, no capta las cosas del espíritu de Dios»-; y todo nuestro esfuerzo de ahora ha de ,consistir en ha,cer una marcha al r•e-vés: pasar de hom– br,es carnales a hombres según el Espfritu. La carne tiene sus derechos, pero no todo lo que pide está puesto en r.az.ón. La carne -es también de nuestra naturaleza, pero nuestra naturaleza no es sólo carne. Nunca llamemos simplemente ,«naturaleza hu– mana» a la «naturaleza de los potros sin d.ormarn, que <leda don Filemón. l>Ya entre los primitivos cristianos '.ele la ,corrompidísima ciu– dad de Corinto había quienes invocaban, ,para excusar sus car– nalidades, esa teoría de «los del'echos de la naturaleza». Querían pr,esentar, por ejemplo, la fornicación como cosa perfectamente natural y explicable: así como los manjares son para el estóma– go, y el estómago para los manjares, así también los cuerpos, con su diferenciación en sexo&, son también pata el ejerddo sexual del placer. 17

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