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510 FR. EUSEBIO GARCIA DE PESQUERA visibiEdad ... Pero la espesa caída de copos no se produjo hasta la última hora de la tarde. Aquella tarde precisamente tenían reuni6n o círculo de estu– dios las j6venes terciarias ; y asistieron casi en el número de costumbre, aun Jas que vivían lejos {barrio de la Vega, carretera de Asturias o de Nava...), a pesar de los consejos de bastantes mamás: ((Pero hija, cad6nde vas a ir, con el tiempo que hace? Hoy no se puede estar más que en la ,cocina». Las pocas bajas que se notaron eran debidas casi todas a las enfermedades cr6nicas de la estaci6n: gripes y catarros. ,((Yo no sé qué les dan en San Francisco-.comentaban a veces entre si algunas madres vecinas- ; per,o esta chica mía no se pierde una r,eunión como no la obligue a -guardar cama». En San Francisco no se les daba nada... Nada de eso que una joven puede estimar ,ccnaturalmente». Allí s6lo se repartía espiritualismo, doctrinas de vida eterna. entusiasmo por el bien. i Y ya era bastante ! El puro coraz6n de una joven generosa nada mejor podía desear. Y, además, todo aquello se ,lo repar– tían con el amor más desinteresado, envuelto en palabras de la más honda sinceridad y convicci6n. ¿No valía la pena desafiar todos los fríos, todas las distancias, todas las nieves? El P. Fidel ,empezó ,aquella tarde felicitando a las queridas oyentes por su ejemplar asistencia en «tal día» ... El estaba muy contento ; pero ¡ cuánto más lo estaría Jesús, que tanto las ama– ba, y también la Madre del Cielo ! ccEllos os contemplan ahora con inmensa ternura. Os contemplan congregadas ,en la caridad, animadas de los más puros sentimientos. Podemos cantar lo del Jueves Santo: «Ubi charitas et amor, Deus ibi est... Congregavit nos in unum, Christi amor». Verdaderamente, ,aquel puñado de ,fervorosas jóvenes es– taban animadas de los mejores sentimientos, y momentos había ,en que sentían hecha casi física realidad la inolvidable afirma– ción de Jesús: ,«Dondequiera que dos o tres personas se junten en mi nombre, allí estaré Yo también en medio .de ellas.>> El P. Fidel les hablaba precisamente aquel día sobre las relaciones de mutua ,entrega, amante y generosa, que deben reinar entre la verdadera joven cristiéma y Jesús. Por ,amor de El se encon– traban ellas allí, arrimadas las unas a las otras, soportando lo
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