BCCCAP00000000000000000000753

494 FR. EUSEBIO GARCIA DE PESQUERA Ja boca abierta una semana. j Pero si además tenía novio formal y pru:eda tan entusiasmada con él ! n »¿ Es posible? ¿ Es posible? Eso mismo me pregunto yo, que– rida Anita. Y sólo hay una respuesta para ello: ¡ Gracias, Dios mfo ! Todo ha sido posible por vuestra infinita bondad. Nada merezco, Señor, y menos que nada el llegar a ser esposa vuestra. P,ero Tú, Jesús mío (si vieras. amiga, qué sentido doy ahora a este «míon), Tú suplirás con tu gracia lo que yo no tengo, y poco a poco podré ir siendo algo digna de Ti. »No te asustes, Any: sé que allá en Misiones pasaré calor_; a veces sed sofocante... , y que habré de soportar, yo, tan afi– cionada a los buenos perfumes, ,ciertos olores repulsivos, pues pienso curar con todo cariño y alegría las llagas de los leprosos : mas ¡ qué ilusión poder ganar sus almas al mismo tiempo que curo las llagas de sus cuerpos ! Ya no temo a nada, y seré va– liente con Ja ayuda de mi Jesús. »Pero ya te veo diciéndome: Bueno, Rosa Mari, lo que yo quiero es que me cuentes en seguida cómo ha sucedido todo es9. nPues verás: Hace cosa de un año, leyendo una revista de Misiones, encontré un artículo enviado desde la India por cierto misionero español, en que hablaba de la necesidad de enferm~– ras para ,las Misiones, y aquello se fué grabando profundamente· en mí. Comparaba muchas veces mi vida de ociosidad, de mimo, de continua satisfacción de mis caprichos (tú sabes que en lo humano nada me ha faltado para que pudiera sentirme feliz), con aquella otra de sufrimientos, de renuncias, de abnegación, de vivir para los demás, entre enfermos, entre lepmsos... j por amor de Dios, que tanto nos ha amado a todos ! ii¿ Por qué yo no podía llegar a la generosidad heroica a que llegaban ,otras jóvenes? Empecé a escribirme con el misionero autor de,l artículo ... , y por mediación de él llegué a trabar amis– tad con una chica buenísima, enamorada del ideal misionero, y que con la ilusión de mejor poder realizarlo algún día está ha– ciendo la carrera de medicina. No puedes imaginarte el bien tan grande que ella me ha hecho ; por su influencia, íbame yo entusiasmando también con el mismo ideal... Pero j cómo tiraba de mí el mundo ! j Me encontraba tan a gusto en él ! Y luego, con un novio tan solete como me había salido ...

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz