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TEMPORAS DE PRIMAVERA 491 ))Vuestra cons~ación va a ser muy en serio, y u,na ,consa– gración en serio debe obligar a ,generosos servicios toda la vida. »Vuestros besos serán dados con plena consciencia; y besos así pueden ser un comienzo de heroísmos. >>Bien poco parecen unas palabras y unos besos ; pero s1 escribi6 Pemám: «Lo que no puede el viento, puede a veces la brisa; y hay vidas que se pierden por s6lo una sonrisa», y es verdad, porque una simp'.e sonrisa puede dar origen a caídas muy serias, ¿ no puede también cua 1 lquier vida joven encontrar en una consagración o en un besó el comienzo de su transforma– ci6n a lo divino? Un beso puesto por los soldados en la enseña de la Patria, un día cualquiera en cualquier patio de cuartel, puede resultar de::isivo para que haya luego más hazañas en los campos de ,combate y un puñado más de héroes en la historia de la nac,i6n ... »Que esto que vosotros ahora vais a hacer resulte germen y garantía de una ~idelidad cristiana a toda prueba para los días venideros. n Terminada la arenga del P. Fidel, María Victoria se adelant6 hacia la imagen de la Inmaculada para leer la consa,graci6n de sus Cordígeros. Luego hicieron sucesivamente lo mismo el Pre– sidente de los muchachos ,y la Presidenta de las jóvenes, por sus Secciones respectivas ... El P. Fádel se coloc6 entonces en el centro del presbiterio, vuelto hacia el público : --Que se rpong:an en pie los miembros de ambas juventudes... Y vosotros contestad ,con firmeza a lo que voy a preguntaros. »¿ Prometéis hacer siempre valiente profesi6n d,e fe cat61ica, despre-ciando el respeto humano y 1 los comentarios de los cobar– des o de los cor:ompidos? --Sí. prometemos. --Pues que ·'.:risfo ten,ga siempr,e en vosotros sus mejores huestes y pueda sentirse ,contento de ser vuestro Rey y Sefior.

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