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490 FR. EUSEBIO GARCIA DE PESQUERA ción se juntaba en ellos con una muy honda alegría por ver a ccsu iglesia» escenario de tan hermosas funciones, y ,porque soñaban ya con hacer muchas cosas ,como ,aquellas cuando salieran del colegio, acabada la carrera. Concluídas las Vísperas, se celebró la función religiosa ordi– naria: exposición, rosario, reserva. Y vino después icasi ,lo más importante. Los abanderados de ambas Secciones Juveniles tomaron sus banderas, y en posición de firmes se colocaron en el lugar bien visible que se les había señalado. Subió el P. Fidel al púlpito y empezó una breve alocución: ccFa!ltan sólo unos minutos para hacer algo de suma trascen– dencia. Nuestras Juventudes se van ,a consagrar a la Inmaculada, y van también a jurar sus banderas bafo la mirada de esos ojo§ de Madre. nEsta fecha de hoy es ciertamente la más a propósito para tales actos, pues la Inmaculada se nos ofrece como el más bello símbolo de las dos cosas que necesita sobre todo el joven: ele– vación df? miras y pureza de alma. ))Quien sea joven con ,autenticidad y no sólo de apariencia, debe sentir verdadera hambre de altura, necesidad de encum– brarse sobre la llana vida .fácil donde vegeta la mayoría, y ha de sentir también, angustiadamente, Ia urgencia de enfrenar sus propios instintos, no sea que, dejados en desord,en, le arrastren primero por el fango y devasten luego por completo en su alma fodo brote de generosidad o idealismo. ))Por eso, el joven aún no irremisiblemente enviciado y per– dido para el bien, busca a María Inmaculada como la mejor salvadora y guardiana de todo lo bueno que en él hay. Ella es una hermosura total, gue sube... Que sube de la tierra {como lo expresan sus meGores imágenes) sin salpicaduras de lodo, y así, con la eficacia de su ejemplo y de su ayuda, puede estimu– lar al joven en los difíciiles combates de la marcha hacia lo alto ... ))Dentro de unos instantes haréis vosotros, jóvenes de nues– tra Orden Tercera, la consagración a María Inmaculada, y d~s– pués, uno a uno, iréis poniendo vuestros labios en los pliegues de la bandera. Pensad que no se trata de puras fórmulas; pen– sad que no se tmta de gestos baladíes.
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