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486 FR. EUSEBIO GARC!A DE PESQUERA salir luego con algo que él pudo valorar muy justamente como una punzante tomadura de pelo ! ¿Crees que él admite ese tu ra– ro enamoramiento? Lo que pensará es que no estás bien de la cabeza, o que sólo buscabas burlarte despiadadamente de él. Mira, Josefina: tú no estás enamorada de la soledad, que la sole– dad por sí sola no tiene encantos suficientes para producir enamo– ramientos ; lo que te pasa es que estás sintiendo ~a poderosa atracción de Alguien que quiere a las almas ((en soledadJJ para comunicarse más amorosamente con ellas... ))Pero lo que menos me ha gusta.do de todo cuanto hiciste fué aquel insistir tuyo en iros a un lugar ,apartado, sin gente y sin luz. ¿ Qué necesidad había de ello para decir lo que tenías que decir? ¿ No sospechabas siquiera lo peligroso que era aquel jue– go? i Qué cosas se le ocurrirían de momento al muchacho ! Cual– quiera en su lugar hubiera podido pensar de ti cosas muy malas. j Josefina, Josefina! j Cuánto tienes que aprender aún! Parece en ocasiones que tienes :menos seso que un gorrión. j Menos mal que ante Dios siempre te salva tu falta de malicia!)) Josefina abrió los ojos con la reprensión del Padre. Cayó de golpe en la cuenta de cuán atolondradamente había obrado ... Se humilló, muy arrepentida ; y aquella tarde hubo lágrimas ante el Sagrario de San Francisco. III Ya no faltaba mucho para la fiesta de la Inmaculada. Desde hacía tiempo estaba decidido el P. Fidel a lograr que tal fiesta alcanzase entre sus terciarios el ,esplendor que d.ebía tener en el seno de toda Orden franciscana. No podía consentir que la Her– mandad de León, por la sola ineróa de la costumbre, siguiera celebrándola tan pobremente, o, por mejor decir, siguiera tan sin celebrarla: ni había novena de preparación ni especiales cultos en la fecha misma del 8 de diciembre. Decían los antiguos que «como la novena de la Inmaculada había sido siempre la tradicional de las Hi~as de María>> ... , que «como nunca se había hechoJ> ... Replicaba el P. Fidel que ningún per¿uicio iba a traer a la novena de las Hijas de María el que la V. O. T. celebrara

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