BCCCAP00000000000000000000753

TEMPORAS DE PRIMAVERA 483 Animába1a también, y no poco, algo que había leído -en una estampa de Santa ~ eresita: ccPorque era débil y pequeña, el Señor se bajó hasta mí, instruyéndome suavemente en los secre– tos de su amor.>> Ella también ,estaba aceptando de buen grado su debi.lidad y pequeñez espiritual, las humillaciones de su mise– ria... : ¿ no tenía derecho a esperar que Jesús se indinara, amo– rosamente, para ayudarla •en sus pobres tenl:ativas de subir has– ta El? Mas no sólo había en su vivir pequeños descuidos, fa:ltillas cometidas sin plena deliberación. Todavfa, aunque rarísimas v:eces, incurría Josefina en alguna de sus famosas ccins-conscien– cias)), •en su «hacer sin ¡pensar)) cosas que podían traer conse– cuencias o situaciones bastante .desagradables, y acerca .de las cuales sólo cuando ya no tenían remedio se daba cuenta de ,que estaban mal hechas. A los pocos días de regresar a León desde Madrid se encon– tró de nuevo con el muchacho aquel, amigo de ila familia, que se había atrevido 1 en una ocasión a besarla por sor:presa en el cine. Trató de rehdde ,abiertamente, mas no lo consiguió; y por no ,echar a correr en ,la calle tuvo que aguantar de nuevo su fogoso hablar, sv.s protestas de quererla en el mejor plan en que se pued,e querer a una 1 chjca... Josefina le dejó hablar cuanto quiso; ,y al fin le contestó secamente: _,.¿ Has terminado ya? No me has dicho nada nuevo ; todo eso me lo sabía yo de memoria. -No trataba de decirte nada nuevo ; lo que yo quiero es saber qué dices tú a todo eso. -Pues yo no tengo nada que decir. ¡ Adiós ! Y ,Je dejó p')antado. Pero el muchacho era terco. Días y días anduvo otra vez ,persiguiéndola... , hasta que logró atraparla en una buena oca– si6n. Josefina sabía de sobra que aquel joven estaba enamorado de veras, que ,era crun eXJcelente partido)), ,que estaba dispuesto a casarse en seguida, y que hasta podía ya ofrecerle solucionada la gran -cuestión d-el día: ,encontrar casa; pero Josefina tenía se– rios motivos para o.udar de que fuera el matrimonio la senda escogida por Dios para ella (ya casi estaba s-egura de que no). El venía ahora decidido:

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz