BCCCAP00000000000000000000753

TEMPORAS DE PRIMAVERA 457 mas también sabía, ¿por qué no?, firmar sin alterarse la sen– tencia de muerte de un enemi~o de !la Ley de Dios. »España, único pueblo del mundo regido hoy por un EstJado cat6liico, España, que si,gue vinculando al Decálogo sus gran– dezas ... , oye la voz de Dios, y pr.actka e impone los Diez Man– damientos, aunque muchos de sus hombres, en una expr,esi6n de monstruosa cobardía, toleren, contemporicen, transijan... Quizá en espera de los días ,en que no les den (los nuevos bár– baros) ni un instante para arrepentirse del pecado de ser infieles a la misi6n hispánica más bella: «MANTENER LA INTRAN– SIGENCIA ANTE TODO LO QUE INJURIE A LA LEY DE DIOS.» Aquí se di6 cuenta el P. Fidiel de que había ocurrido una digresi6n bastante considerable, y trat6 de volver al tema de que primeramente hablaban. -,Como empezaba a decir antes, contestando ,a una pregunta de María Luisa, yo soy el ¡primero en lamentar la situaci6n de no pocas chicas buenas en muchos pueblos: ellas bien quisieran dejar el baile, porque se dan ,cuenta de sus grandísimos incon– veni,entes, pem e qué hacer, si no existe ninguna otra diversi6n? Algunas tienen suficiente arranque cristiano para rompe:r con todo, dominando su propia ,indinaci6n ,(¡porque el baile «natu– rnlmente» atrae), soportando los alHlerazos d,e las demás (((,tontaii, <tbeafai>, •t<escrupulosa» o ((farisea»), aceptando d. aparente abu– rrimiento y las encer.ronas en ,casa... : pero no en todas se da el mismo t,empie. Ser débi.Ies resu~fa mucho más fácil que ser he- , rmnas. »Aipl,audramos a las vaJi.entes ; y para las otras... Yo sien fo por ellas más compasi6n que ,otra cosa: ¡ hay que darse ,cuenta de la apetencia de e:x:pansi:6n, de fiesta, de ruidosa alegría que acomete frecuentemente al hombre, máxime en la juventud l ¿ Cómo habr,án per:mitid,o los cristianos que ,la s,atisfacci6n de tal necesid:ad haya ,cafd,o ,por ,completo en manos sucias de «pa– ganos»? »Aquí ,está la rafa de muchos males. Sinvergüenzas y mer– cachifles detentan en vasfo monopolio casi toda la «producdón» y «distribucióm, de diversiones; y ellos, naturalmente, atienden s6lo a lo suy,o: dar pasto' a los instintos, ,los primeros ; amo,ntonar

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz