BCCCAP00000000000000000000753
TEMPORAS DE PRIMAVERA 437 que no nos falten altas ocas,iones de mereoer. Pues .¿ qué mérito tendría nuestro «creer en El», nuestro ,cc,confiarnos a El»., si todo apareciera clarísimo y justificado ante nuestros ojos? »Esta,mos rodeados de misterios por todas partes... Unioamen– te ,las doctrinas catóHoas sobre el pecado original, el sentido y transitoriedad de la presente vida, la acción expiatoria y sa:ntifi– ca:dora del sufrimiento, etc., pueden comunicarnos la necesaria luz. Luego, sÓi)o queda el dejarnos en las ima:nos de Dios. Sab~– mos-y ,esto sí que es demostrable en forma di.recta-que Él es infinitamente bueno y ,poderoso, que nos ama sin límites, y que en todo obra sapientís:maa:nente: ¿puede darse cosa más puesta en razón que el con.fiamos del ,todo ,a El? Llegará un día en que lo veremos todo claro, y entonces tendremos que ,alabarle por todo, transidos de amor y gratitud. >>Espero que vayas de~ando poco a poco esa ,amar,ga dispo– sición de ánimo. La humilda:d de la mente y ,la rectitud de la voluntad facilitan la ,ir:teligenda de basta:ntes cosas que parecen de pronto muy 1poco inteli,g,ibles. En cambfo. las acti;tudes orgu– llosas, las rebeldías, son derecho camino :para todas las oscu,.– ridades. » La entreyisl:a había durado casi dos horas. Carmen del Río no volvió a su casa plenamente convencida de la ccv;erdad» del P. Fidel ; ,pero sí volvía notahlemente alige– rada de p_wjuicios y prevenciones... Las violentas rebeldías de su alma se füan amansando... Sin embargo, no ,estaba aún ella para rendirse de lleno a ,l,a gra:cia: hay voluntades que ofrecen resistencia fier.a, aun cua~•do el entendimiento ya no sepa qué objetar. ¿Tornaría ella a verse con aquel fraiile de ha:rbas? A pesar de cuanto había despctricado contra curas y frai,les, se ,confesaba a sí misma ahora que había 1por lo menos uno del que no podrfa hablar mal ; escuchándole, había conocido algún tanto lo que ,es la dará.dad y el ,sosiego para el ,alma. Ignoraha cómo serían los demás ; pero aquél Ie había parecido buena persona, inteli– gente y sincero. Sincero sobre todo. Esto era casi lo q¡ue más la había convencido. Por encima de todas Ias razones, le que– daría sonando siempr,e en su ,interior aquella salida del Padr,e: ~Mira. chica: ¿crees tú que si yo no estuviese de la verdad
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz