BCCCAP00000000000000000000753

TEMPORAS DE PRIMAVERA 389 »1¡ Qué cosas se les ocurren a v,e,c,es a los ,<<1peques» 1 ¿ No es verdad, Paére ?» Sí, era verdad. Pero también era verdad que «Azucena>>, buena hija e imi,tadora de María, había pasado por el pueble– cillo de Villa·:::hopos como una aiparici6n de la bond.ad, la luz y la pur:eza de la Madre del ci,elo. II El día 30 de julio, domingo, funcionaron bien tempmno los relojes despertadores en una porción de casas Jeonesas. Aún no había casi ,asomado d día ¡p,or las lomas de la mar,gen izquierda del Torfo, ,cuando ya r,esonaha Ja estación de la REN– FE con la algaza1:1a bulliciosa de ,grupos que tenían la pinta incon– fundible de e:xicurs,i,onistas domingueros. Eran ,chicas y chicos terdarios, junt:> con algunos niños y niñ,as cordígeros. A.guarda– ban el tren correo de Asturias, para ir a pasar eJ día en Rodiez– mo, pintoresco pueblecito de .Ja altiva montaña leones•a. Resopl,ando entró ,el tren en Ja estación.... Largo y solemne, la abandonó al cabo de los minutos ,re,glamentarios... , y pronto em– pezó a correr ruidosamente por la Uana, feraz y bien cultivada vega del Ber~esga. Los ,primeros ,rayos del s,oJ aureolaron la5 co:pas de los más altos chopos las cosas se desperezaban en la fresca '.Pureza de una mañanita deliciosa... ; los turbios humos de Ias locomotoras parecían como una ,profanación de aquella atmósfera tan vi.rgi– naJ... Cuando un rayo de sol logró ,asomarse 1 a cierto departa– mento ocupado por algunos e:xccursionistas, uno de éstos, mu– chacho ruidoso y wcantaor», lanzó •i¡\,l ,ai,re con toda J,a fuerza de sus pulmones: «Salga el sol, si ha de salir, y si no, que nunca salga: que para alumbrarme a mí la luz de tus ojos basta.»

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz