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TEMPORAS CE PRIMAVERA 363 -Mira: a mí una de 1as co&as que más me gustan es la pre– cisi6n o exactitud en lo que se esm,ibe o se habla. La pregunta deda así: ¿ Qué libros de amor aconsej,aría usted a ,chic;3Js de quince ,a diecisiete años? Y yo l."es,pondo: Aconsejar, ninguno, por inútiles o por peHgrosos; permitir, seguramente permitiría algunos en ciertas circunstancias... Ya ves que esto no es lo mismo que reprobar en bloque. ~Bi,en ; pero a mí-,dijo otra-,me da la impresión de que usted descal ,i.f.ic :a exageradamente al amor humano, que trata d,e quitarle importancia. Yo pienso que cuando tanto· se habla y escribe sobre éil... -El que se haga tantísimo ruido sobr,e el amor no es prueba decisiva de que sea lo más importante.en la vida. Si juzgáramos por lo que se escribe y se habla de fútbol, habríamos de ,concluir que nada tenemos tan importante como él en ,la soci,edad ,actual, y que si tal ::ieporte desapareciera de pronto, se produciría una tremenda catástrofe, ,cuando la realidad es que ,podríamos pa– s1amos bastante bien sin fútbol y sin futbolistas. »Ningún hombre cuerdo puede dejar de reconocer qne el amor es importantÍStimo y necesario ,en el mundo. ,«Magna res est amorn dijo ya hombre tan espiritual como ,el autor de La imita ci6n de Cristo: (<gran cosa es el amor», ciertamente, pero debe– mos ,entendernos, porque con esa tan respetable palabra se de– signan s,enti.r.:iientos y conductas muy dispares. No ,es lo mis:m;◊ lo que Romeo sentfa por Julieta que lo sentido por San Francisco de Asís hacia los leprosos; gr-an diferencia habremos de poner entre los afectos de Margarita Gauthier, la ((dama de las ,came– Has», y los de Santa T,eresiba del Niño Jesús... Se usa y se abusa de la palabra amor para referirse a todas esas cosas ; pero es preciso distinguir, ,poniendo ca>lificad,ón ry j, er.ar :quía entre, los amores. Los hay reprobables, y todas las páginas literarias de los Dumas y tod.,os los poemas de Amado Nervo no oonseguirán justificarlos :iamás ; los hay sublimes, y todas las más bellas ex– presiones de las lenguas humarnas resultarán insufidentes para cantar debidamente su e~celencia. -P,ero entre esos dos ,extremos de los sublimes y de los re– probables habrá otra clase de amor, sencillamente lícito, necesa-

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