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360 FR. EUSEBIO GARCIA DE PESQUERA nCiertamente, no es en los libros impresos donde se cursa la ciencia del amor. A amar enseña y obliga la misma naturaleza; en los libros s6lo puede aprenderse o la perversión del amor, si son malos, o su recto ej,ercicio, si son buenos. La mayoría de los libros Ua·mados 1 «de amorn, ·como novelas, poesfas, etcétera, sólo sirven para intoxkar a las almas jóvenes de romanticismo (inútil, en el mejor de los casos), o para empujarlas ,a la exte– nuación entre sucios desórdenes. Cuando esto último se pro– duce, ya no ,puede hablarse de amor; se traba de algo muy bajo, que se e:xipresa mejor con palabrotas. >>De libros de amor yo sólo ,aconsejaria aquellos que enseñan, no a amar, sino cómo debe uno portarse cuando la ocasión de amar llega. La ocasión de amar es eso que llamamos «relacio– nes)) o noviazgo ; y entonces ciertamente puede resultar muy provechosa la lectura de ciertos escritos que muestran el verda– dero ideal del :amor entre cristianos y el camino para lle:gar a él, sorteando los rnuchos peligros que asedian mortalment,e a los que ,aman. Fuer,a de esto... ~Pero ¿ no le parece-dijo una-qu~ también puede ayudar al amor la :lectura de novelas y poesías? -Escasamente. Por Jo general, casi lo más que puede espe– rarse de ,tales ,libros es que no hag,an daño. Basta la fecha, los libros de literatura han ayudado muy poco al verdadero ,ccbuen amar». Más han contribuído a estropearlo. Cada día me con– venzo más de que no tenemos necesidad ninguna de Hbros que despierten o exciten al amor, aunque traten de hacerlo en forma decorosa. Si queréis, os contaré una ,anécdot,a. La he leído hace poco. »El gran Alej,andro M,anzoni... Bueno, supongo que este nombre os ser.i más o menos conocido a todas. Alejandro Manzoni fué hermano nuestro en San Francisco, como terciario, autor de la célebre novela ,«Los novios», y una de ,Ias primer,as figuras de la literatura italiana. Cuando su :magisterio :literario estaba ya bien consagrado, recibió cierta curiosa consulta del novelista Antonio Fogazzaro, otro escritor italiano, que se te– nfa por muy católico. Fogazzaro, después de haber compuesto unas cuantas novelas, en que e:xialtaha ,apasionadamente ~:l amor, es decir, e 1 l amor entre dos criaturas de diferente sexo,

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