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356 FR. EUSEBIO GARCIA DE PESQUERA podían •extrañarle los fervores del muchacho. porque él mismo había sido muy becqueriano dur.ante bastante tiempo. Pero veía que el contenido de su editorial quedaba en pie, a pesar de cuanto quería decir la pluma de aquel soldado contrad:ctor. Para éste, Bécqu-er sería siempre inmortal porgue había sabido cantar al amor, y el amor es lo más grande que hay en la tierra, sobre todo cuando se torna melanc6lico por falta de comprensi6n y co– r!lespondencia. Si había que renegar de tal poeta y de ,los sen– timientos por él cantados, entonces ¿ qué iba a dejarse en la vida? No quedaría más que materialismo y brutalidad ... Evidentemente, el soldado no debía de haber leído con mu cha atenci6n lo escrito por el P. Fidel. Todos -conformes en que Bécquer ,era gran poeta y había s-abido decir cosas muy hermo. sas ; ,pero ¿ podía aoeptársele acaso como un buen maestro para la formación de la juventud? Aquí estaba la cuestión. El editor.ial combatido tenía mucha miga, a :pesar de la pre– mura con que hubo de escribirlo el P. Fídel, más agobiado de trabajo cada semana: •!<Volverán las oscuras golondrinasn ... ¡ A cuántas y cuánt0s habr,án .hecho suspirar o soñar estos versos mágicos del poeta sevillano ! Nosotros hemos sido también de ese número ; no nos oa:usa vergüenza decirlo. Pero hoy queremos hacer públie:a nuestra apostasía de la espiritualidad romántioa enseñada p01 el poeta de las «Rimas>l. ;¡Hemos tenido que renegar de Béc_quer ; porque Bécquer es un símbolo: el símbolo del romanticismo exquisito, pero enfer– mizo, lacrimógeno y manso. Podemos decir que Bécquer es el artista supremo de la desvirili2Jación de la ,literatura. Con Bécquet s6Io se :puede llorar, ,porque casi todo ,lo que él canta en sus versos ·es inefablemente triste. El becquerianismo es la religibn de la melancolía ; pero de esa melancolía un poco artificiosa que Víctor Hugo defini6 como -c<el ,placer de estar tristell ; no de esa otra noble melancolía, generosa y serena, de ,la que habla el P. Lacordaire al decir que la me-lancolía es como un patrimonio de todas las almas elevadas. llLa melancolía becqueriana acaba por hacer de los hombr•e8 unos ser,es inúti-les y ,plañideros, en los que se agostan todas las posibilidades para el heroísmo creador. Las rimas de Béc-

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