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354 FR. EUSEBIO GARCJA DE PESQUERA te, y vienen en seguida a rondarme toda clase de ilusiones... ))Entonces, al pensar que seguramente estoy ya condenada, que la mejorfo. o es ficticia o será pasajer,a, y que seguiré así, cayendo y levantándome, hasta el desenlace final. .. , siento en mí unas rebeldías... , como si todo mi ser quisiera subleva¡,se. ¿ Por qué, Dios mío, por qué? ¡ Si yo no he sido del todo mala! ¿ Por ,qué me tÍ>enes así atenazada ,para que no ipued,a disfrutar ni hacerme ilusiones? ¡ O ,acabar de una vez o poder estar como las demás! ))¿ No le parece, Padre, que viv,ir así es horrible, que no se puede ,pensar en nada, que es un vivir muriendo, un vivir s1p sentido? ~No, Josefina, no me parece eso. Y el P. Fide,l empez6 a explicarle c6mo se dan planes mis– teriosos de Dios sobre ciertas almas, a quienes asocia de una manera especialísima a aquella función tan princip,al de c<VÍc– tima» que su Hijo tuvo en el mundo y que misteriosamente se renueva en nuestros altares durante la Misa... -Jesús-es la hostia grande, Josefina; pero E,I .quiere tener cabe Sí, en su oblación, otras hostias pequeñas a quienes pre– sentar al Padre. Estas ce.almas-hostias» viven para amar e inmo– larse, de modo que hasta suplan las deficiencias de las que no cumplen siquiera con su propia ,parte de amor y eXipiación. ))No todos son capaces de entender tales misterios, mas a ti se te dará el comprenderlos debidamente, si eres humi,lde y ge– nerosa. Recuerda aquel momento sublime en lé'. vida de Jesús, cuando El, emocionado, se desahogó así: ccYo te glorifico, oh Padre, Señor de cielo y tierra, porque has celado estas cosas !l los sabios y prudentes (los orgullosos) y se las ha revelado a los pequeñuelos {,los sencillos y los humildes).» »¿ No has pensado, Josefina, que todo eso de desconcertante que desoubres en tu vivir 1puede obedecer a que Dios te llama ,muy en serio a la santidad? -¡ No puedo ni soñar con ser santa ! Tengo demasiadas mi– serias. Si Dios quiere que yo sea santa, está arreglado: tendrá que hacerlo El todo. t -¡Magnífico! El lo hará todo; pero ... sólo en el caso de que tú le dejes obrar.

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