BCCCAP00000000000000000000753

TEMPORAS DE PRIMAVERA 351 Aho11a, Josefina, hundida en ,1a agitada oscuridad que se le vino ,encima a~ terminar el mes de 1a: Virgen, no ¡pensaba en todo lo que debía a su madre, sino en lo que hubier,a podid_p ser de haber ido su '\"ida por otros derroteros... La 1pohrecilla quería luchar por ser f:ie) a Dios, mas le parecía un loco obstinar– se en a,lgo imposiible; querfa sobr,eponerse a ,aquella terrible cri– sis; se asía ,a la fe y a 1a esperanza, 1acudía a la or,ación... , y era como si todo fallase, como si le hubieran cerr,ado el acceso al mundo sobr 1 enah111al en el que se había ,acostumbr,ado a vivir. Al fin, vier:do que no lograba serenar su espíútu, se fué en busca del P. Fidel. Todo se iba aclarando ,ante el hablar reposado y certero del Padre. Donde habi'.a oscuridad ponía él luz; donde desaliento y desgana, un n:ievso impulso de fervor ... -Mira, Josefina--conduyó-, para un alma que de veras quiere ir a Dios no hay tentación más peligrosa que 1a del des– aliento. Por eso el demonio ha estado con todas sus fuerzas soplando ,en tu alma desánimo y oscuridad. Hacerte v,er que estás perdiend-::> inúti!mente el tiempo era el más seguro ,camino rpara hundir tus anhelos de ¡perfección y darle a él enteramente ganada 1a par,tida. »No, mucrer, no; no dudes. Ni la más ,corta de tus oraciones ni ,e,I más peq:ieño de tus s,acrifioios han resultado esté,riles. La oración y el sacrificio no se pierden nunca. Haci,a Dios suben, y ante El están siempre ,como volutas dd mejor focienso o va– lor,es inaipreci.ables de las .almas. »Puedes e~tar se.gura de que al ojo paternal de Dios no se le ha escapado nada de ,cuanto has hecho y deseado hacer du– rante el mes de su Santísima Madre, y que EUa tiene bien re– gistrado en st: libro de Amor este último mes de mayo de su hija Josefina. >>Pero había que somebe,r a prueba tu fe y tu ,confianza: ¿ có– mo, si no, podrían aquiilatarse tan ¡preciosas virtudes? Hay en ellas una conmovedora perfección que atrae sobre d 1alma todas las comrplacencias divinas, y es cuando el alma rpuede decirle al Señor de veras: ccDios mío, parece c,omo si me hubi,eras abandonado, pero yo quiero amarte igual. Me iparece muy bien todo lo que Tú haces, aunque a veces no lo entienda. Yo te alabo

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz