BCCCAP00000000000000000000753

TEMPORAS DE. PRIMAVERA 335 sola alma». Ruega al Señor que así sea. Tcú, que has sido nues– tra prime,ra Secretari,a, que has seguido ,con ,tanto cariñ-o los púmeros pasos de esta Juventud, acuérdate de nosotras ante el Señor, ahora y siempre, ipara que seamos dignas de Jesús,· ,de la ligilesi1a, y de la misi6n franciscana que :tenemos ,en el mundo. >>Y ¿ qué te diremos para terminar? ¿ Que seas ,m~ fol,iz? No precisamente eso, aunque te lo estamos deseando con todo el corazón. Pero ya sabes ,cómo entendemos nosotras la vida; Y:ª sabes que no estam,os en el mundo 'para buscar por encim,a de todo esa folicidad de que hablan por ahí, y que tan nfupidamente habrá de ter,minarse. Los años quizá más folices de tu vida se acaban ,aho11a... ; bi,en lo comprendes ,tú. Lo que nosotras te deseamos ante todo es que cumplas ,perfectamente tu misión en la tierra, dando mucha gloria a Dios; ¡ que seas una mujer santa, antes que una mujer feliz ! ; que sig,as los pasos de nuestra incom– par,able santita y patrona Santa Isabel de Hungría. »Y nada más, María Araceli. Ante d Señor no ~e olvidare– ¡m,os; y ... sabemos que tú tampoco nos ,o,lvida,rás.» Aquel discursito lleg6 muy ,adentro a todos los circunstante_s. María Araceli tenía ,lágrimas en los ojos. Después de la boda, ,lias jóv,enes ter:ciarias fueron acompa– ñando a su compañer1a hasta ,casa, y le pr,esentaron la hermosa imagen de Cristo Rey que le regalaban ,para que estuviera siem– pre presidiendo su hogar. Por ,La ,tarde María A.raoeH ohsequ~ó a sus queridas ,,<hermanas» con un á,gaipe abundante, que r,esultó doblemente ,agradable por la alegria y :unión de todas. EJ recién casado quiso sa,ludar especialmente a 1a del discurso de la ma– ñiana, a quie::1 a;penas ,conocía... ~Estuviste muy bien, mujer ; pero aquello de que ahora se le acaban a Marfa AraceH. sus ,años más feli-ces... Es como para no perdonarte. ¿Tan mal crees que 1a voy a tratar? Concluy6 lia fiestecita leyéndose una cordial misiva deilpadre Fidel. que terminaba así: ce Ramón v María Araceli: Dios os conoeda su g,r,acia y San Francisco s~s bendiciones,· para que de vuestros hijos pueda decirse a1gún día la s,entencia sagrada: «La descendencia de los justos será siempre bendecida.»

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz