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324 FR. EUSEBIO GARCIA DE PESQUERA tuosamente al P. Fidel, y ... pronto empeZJaron a entenderse los dos, superada la inevitable falta de confianza de los primeros momentos. Manifestó al Padre que él estaba más bien sentido porque se hubiese llevado aquel asunto a Madrid sin decirle antes una ipa1abra. El P. Fidel ,le ofreció sus excusas... Terminó ami,g:ablemente la entrevista, concediendo el señor Martín Contreras toda dase de autorizaciones para la venta ca– llejera del periódico. Ya comprendía ,él que aquello del orden público no habfa que tomarlo muy en serio . ...Y al fin ccAvanzadilla)) pudo ser pregonado y vendido en la mañana del cuarto domingo de abril. Cuando sus vendedores, un poco nerviosos, ,ciertamente, por lo mucho que se había dicho presagiando incidentes desagradables, llegaron a la Plaza de Santo Domingo, comprobaron que en el quiosco de la misma ya no quedaba ni un solo ejemplar de cuantos habían llevado allí a última hora del sábado. ccAvanzadiUaii despertaba fuerte cu– riosidad. El ,equipo de vendedores se mantenía lo mismo que la vez anterior ,en cuanto al número : tres chicas y tres muchachos ; y en cuanto a las personas... , s6lo había una sustitución: Fernando Gordón Vázquez había encontrado en Angel Muñoz el más ex– celente sustituto. El, Gordón VáZJquez, no juzgó prudente salir en aquellia ocasión a la venta de ,ccAv:anzadillai> ; le conocían muchos de la Veterinaria, condiscípulos suyos, podían enterarse también algunos profesores, y ... los exámenes estaban ya cerca. Angel Muñoz era asimismo estudiante: cursaba en el Colegio Leonés 7.º de bachillerato-lo había empezado algo tarde-. y pensaba hacer la carrera de Derecho. Moreno y simpático, siem– pre estaba dispuesto a todo, ,y resultaba uno de los mejores elementos de la Juventud terciaria. No había <Cdebutadoll en la venta del Jueves Santo porque se encontraba de vacaciones en casa de sus padres. Por las concurridísimas aceras de Ordoño II pasaban los ven– dedores repartiendo ,ccAvanzadilla)) ... ¡ No ocurrió nada! Es decir, ocurrió sólo este mínimo incidente: uno de la Peña ,ccEll compró a Dato Gómez :in ejemplar, y luego, delante de sus narices, lo rasgó aparatosament~ de arriba abajo, y se lo devolwó con gesto despectivo ..
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