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TEMPORAS DE PRIMAVERA 323 calles, ,al menos por esta vez? Quizá pudiese ocurrir algún dis– gusto con los estudiantes de Veterinariia, pues hay quienes están dispuestos a c;ue ·«Avanzadiilla)) no salga más a la calle ... -Casi tengo la seguridad de que no ocurrirá nada. Por lo demás, obliig1a,ción es de las autoridades d ,guardar el orden pú– blico y proteger a quienes se limitan a usar de un legítimo dere– cho. La calle es de todos. La tarde de aquel viernes hubo mucha ,aJ,egría en San Fmn– cisco ; pero tam:Jién hubo en otros ,sitios mucho .«cabi,ld,eo» por parte de los de la 01posic-ión ... Hablando. habl,ando, debi,eron de ver ellos lo del ·,<,orden ,público» como la ,última tahla salvadora, y a ella se .aferraron; ,y co:mo r.1quello era cosa del gobernador civil, a él se ,foeron diligentemente con ,el •cuento. Sorpr,endid'.), muy desagradablemente sorprendido, quedó el P. Fidel cuanéo poco antes del medi,odfa del sábado foé llamado por tdéfono desde las oficinas de Educación Popular, y es– cuchó al Sr. Delegado : -Mire, siento molestarle, pero es d ,caso que, a ipes•ar de Ja autoriZiación de Madrid, no podrán sacar el periód[co, ip,orque... , claro, usted q;..1izá no se dé cuenta, ipero hay razones que... Los ánimos es•táin muy exdtados, y si sal,e ,«Avanzadilla)) qué sé yo ,lo que podr,á' ocurrir. Ya está enterado de todo el Gobernador Ci– vil, que es, al mismo tiempo, como usted sabe, el Jefe Provincial de todos estos ser,vicios, y ... ~Muy agradecido a su interés y a sus informes .. ¿ No le pa– rece conveniente que el Gobernador oiga a las dos partes? --sNo sé si podrá verse con él, porque esta tarde no tienen oficina. Aquello parecía una cccarrera contra reiloj)). El P. Fidel no podía perder otro domingo. P.or razon,e,s ,e,conómiicas, y más aún rpor cues,tión de mor,al entr,e sus «hue,stes)). Luchando en:re el temor y la esperianz,a, se ,J.e fueron pasando las horas en ,c;ue no podía hacer nada. Al fin, llegada la media tarde, localiz6 a la má:úma autoridad de la provincia en la Je– ftura Provincial d,e,} Movimiento. La espera no {ué demasiado lar,ga. El Sr. Martín Contreras, Gobernador Civil y Jefe Provincial de Falange, era joven, m~lita.'r e in,geniero. Como buen caballero y buen cristiano, saludó afee-
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